Pluma Patriótica

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Un viaje al futuro: la llegada del progresismo a Estados Unidos

Ha pasado ya un año desde la inauguración de Bernie Sanders como el 46º presidente de Estados Unidos y, por lo tanto, desde la llegada del movimiento progresista a la nación más poderosa del mundo. Parecía imposible, pero sucedió. El mundo ha dado un giro a la izquierda con un referente que concibe al Estado como un ente que debe trabajar para todos, no solo para las minorías más poderosas. Sin embargo, no fue sencillo. El presidente Sanders tuvo que superar unas elecciones primarias, con numerosos intereses económicos de por medio, para después, sacar de la Casa Blanca al presidente más peligroso en la historia del vecino país. Lo hizo mediante la unidad y la convicción de que solo el amor puede vencer al odio. Esta es su historia.

Nuestro recorrido comienza el 3 de febrero de 2020, con el Caucus de Iowa. Después de un papelón del partido Demócrata para presentar los resultados, se constató que el presidente Sanders logró ganar el voto popular, imponiéndose así al candidato del establishment demócrata Pete Buttigieg, quien fue impulsado ante la inminente caída en las preferencias del favorito de los poderosos: Joe Biden. La fuerza del pueblo estadounidense hizo oír su voz y nos permitió soñar a todos los que creemos en un mundo más justo con Bernie Sanders y con un socialista democrático sentado en el salón oval de la Casa Blanca.

En el conocido súper martes, por ser la fecha donde más elecciones primarias se celebran durante el proceso, el presidente Sanders arrasó contundentemente. Así, afianzó su camino a la nominación en la Convención Nacional Demócrata. La población afrodescendiente, latina, los jóvenes universitarios y las minorías se volcaron a las urnas para dar fuerza al candidato de la mayoría trabajadora y de quienes durante años el sistema político ignoró. Al alcanzar los 1,990 delegados necesarios, Sanders se convirtió oficialmente en el candidato de los demócratas a la presidencia de Estados Unidos para la elección de 2020.

La campaña electoral presidencial abundó en mentiras y descalificaciones por parte del presidente Donald Trump al entonces candidato Sanders. Llamó a sus propuestas radicales y populistas, acusándolo incluso de querer acabar con la propiedad privada. Pero nada surtió efecto: la revolución democrática estadounidense estaba en marcha y la llegada de un movimiento progresista plural a Estados Unidos se encontraba cada vez más cerca. Un movimiento que propone una forma diferente de hacer política donde el Estado no es un mero administrador de los recursos ni aboga por segregar a las poblaciones minoritarias. Al contrario, busca nivelar las desigualdades generadas por el sistema económico. Finalmente, el 3 de noviembre de 2020, Bernie Sanders fue electo el 46º presidente de Estados Unidos. 

Hoy hace un año que Estados Unidos se unió a esta gran transformación mundial de la política. En tan solo 365 días, la migración se ha abrazado como un derecho humano a través de una profunda reforma migratoria. En salud reformó y unificó el sistema para garantizarla como un derecho, no como un privilegio y menos como un negocio para las grandes farmacéuticas. En materia educativa, canceló todas las deudas de préstamos estudiantiles para 45 millones de estadounidenses, garantizando educación verdaderamente pública sin ningún tipo de colegiaturas. El tráfico de armas se ha visto disminuido hacia México por las regulaciones impuestas y en los primeros 100 días de su gobierno despenalizó la marihuana, eliminando condenas del pasado y tratando las adicciones como un problema de salud pública. Pero quizá, lo más importante, terminó con los privilegios fiscales. Los impuestos sobre la minoría millonaria estadounidense, que han empezado a pagar la parte que les corresponde, han permitido financiar un Estado de bienestar enfocado en equilibrar a los más rezagados del capitalismo voraz.  

Muchas similitudes con el gobierno de ya saben quien, quien, por cierto, ya va por la mitad de su sexenio. Hoy vemos un mundo que cada día tiene más claro que por el bien de todos, primero los pobres, con una relación bilateral fortalecida a través de causas comunes. Con una lucha social compartida y encarnada en este gran movimiento global por la justicia social y dos presidentes que trabajan de la mano de sus pueblos. 

Hoy me permití soñar, hagamos esta columna realidad. 

“Es hora de hacer que nuestro gobierno trabaje para todos nosotros … y no solo el 1%.” Bernie Sanders.

 

Andrés Páez Díaz Infante. Estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad Iberoamericana. Demócrata convencido de la izquierda progresista e Integrante del Primer Parlamentario Juvenil de la Ciudad de México.

Twitter: @andrespaezdi

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