Ciudad de México a 11 marzo, 2026, 4: 13 hora del centro.
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Una nueva esperanza para la crisis de obesidad y diabetes en México

postal PP horizontal Javier Jileta

Imaginen una inyección semanal que ayude a perder peso, prevenir diabetes y reducir el riesgo de infartos. Es el efecto de una nueva clase de medicamentos llamados agonistas de GLP-1, como Ozempic (semaglutida). Pensados para la diabetes, demostraron causar una pérdida promedio del 15 %. Ahora el Reino Unido los usa contra la obesidad; México debe considerarlos. Con apoyo médico y seguimiento profesional, estos tratamientos pueden integrarse a los programas existentes.

Nuestro país enfrenta una emergencia de salud. Tres de cada cuatro adultos tienen sobrepeso y millones padecen diabetes tipo 2. Estas enfermedades acortan vidas y generan altos costos médicos. Los programas de prevención —educación, impuestos a refrescos y ejercicio— no han sido suficientes. Su impacto limitado no ha bajado la curva de obesidad.

Los tratamientos convencionales con dieta y ejercicio logran pérdidas moderadas a corto plazo, pero rara vez se mantienen, la evidencia lo demuestra. Los estudios con semaglutida muestran pérdidas de 15 a 20 kilos en un año y reducen un 20 % las muertes por infarto o accidente cerebrovascular en personas con obesidad. El fármaco actúa suprimiendo el apetito y mejorando el control de azúcar, lo que alivia el estrés en el corazón y otros órganos.

Sin embargo, no hay cura milagrosa. Estas inyecciones requieren alimentación equilibrada, actividad física y supervisión médica. Tienen efectos secundarios como náuseas. El costo en México puede superar cuatro mil pesos al mes. Si IMSS e IMSS-Bienestar lo adoptaran como estrategia para mejorar la salud nacional, la reducción extrapolando los datos de sus beneficios en costos, podría liberar recursos para mejorar las condiciones laborales del personal.

La salud también pasa por reconocer el trabajo del cuerpo de médicos, enfermeras y administrativo de nuestro país. Liberar recursos para mejorar sus condiciones laborales es esencial para continuar con el trabajo de la transformación. Para el gobierno de la Cuarta Transformación, el reto es combinar innovación y responsabilidad fiscal. Ofrecer estos medicamentos significa invertir en prevención: menos eventos cardiovasculares adversos y complicaciones reducirán gastos a largo plazo. Es una apuesta por las familias mexicanas, con vidas más largas y un sistema de salud menos saturado.

Los agonistas de GLP-1 no reemplazan el esfuerzo individual, pero proporcionan una herramienta poderosa para que millones recuperen su salud. Si se implementan con prudencia —alianzas con laboratorios a nivel global, acuerdos transparentes y públicos, supervisión médica y promoción de hábitos saludables— México puede liderar otra revolución en salud pública. La oportunidad está aquí: aprovechémosla.

 

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