El 1º de junio de 2025 será recordado como el día en que por primera vez la ciudadanía participó en la elección de representantes del poder judicial. Se profundizó la democracia en México; tal como lo dijo la Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez: “Nunca en la historia de nuestro país la ciudadanía había expresado su voluntad sobre el Poder Judicial. En el pasado el titular del Ejecutivo Federal enviaba sus ternas al Senado de la República y definía a quienes quería de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ahora nuestra presidenta durante su mandato tenía la atribución por ley de designar ministros y ministras, pero ella declinó esa facultad para dársela al pueblo de México.”
Sin embargo, mucho ha costado a las mujeres estar en los espacios de poder, y las elecciones al poder judicial no son la excepción, sobre todo, dado que se ejerció la violencia política digital. Por las condiciones de la “campaña”, estas fueron el medio por antonomasia para plantear las propuestas y tratar de incidir en el conocimiento de la población. Es de reconocer que se han logrado avances significativos en materia de derechos civiles, políticos, sexuales y reproductivos de las mujeres, sin embargo, también han surgido nuevos desafíos, entre los que destaca el incremento de la violencia política en razón de género y, dentro de ella, la violencia política digital constituye una de sus formas más recientes y lesivas para la participación política de las mujeres.
En el pasado proceso electoral, el Instituto Nacional Electoral (INE) expuso que atendieron diversas denuncias por violencia política contra las mujeres en razón de género, especialmente en el ámbito digital, posteriormente presentarán las estadísticas y análisis de estas. Por lo pronto, podemos observar que se emitió una medida cautelar, por parte de la Comisión de Quejas y Denuncias del INE, al identificar mensajes violentos de índole sexual y psicológico plasmados en redes sociales contra la candidata a ministra, Dora Martínez Valero. Se acreditó que esta candidata a la SCJN recibió, al menos, 73 mensajes en redes sociales que podrían constituir Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Genero (VPMRG), ya que plasman comentarios ofensivos con connotación sexual, que refuerza estereotipos de género, que intentan nulificar su trayectoria, cargo y capacidad para contender por el mismo.
Es importante que las agresiones en el ámbito virtual no se normalicen, y se les preste la debida atención, que se tome en cuenta el riesgo que representan, ya que constituyen también violencia psicológica, y tienen consecuencias reales. Además, hay daños colaterales, entre familiares y amistades, ya que toda la población puede ver las denostaciones que se hacen contra las mujeres, en donde se les cuestionan los roles y estereotipos de género. La violencia política digital contra las mujeres es una manifestación de la violencia histórica ahora cometida a través de nuevos medios tecnológicos. Por supuesto que esta forma de violencia genera un entorno hostil para el ejercicio pleno y en igualdad de condiciones de los derechos políticos de las candidatas en la contienda, e inhibe su participación. Incluso, algunos familiares anticipan que puede ser un problema de desprestigio que se sentirá en el entorno de las candidatas. En México tenemos protocolos y mecanismos para denunciar y sancionar a las personas violentadoras, es importante que la ciudadanía se sume al rechazo de este tipo de violencias.



