Ciudad de México a 23 enero, 2026, 23: 10 hora del centro.
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Ximena y Pepe

postal PP horizontal Nelly Juárez

Hoy, estas líneas son personales, muy personales, pero la vez muy políticas, porque lo personal es político y en el feminismo debemos siempre honrar la sororidad, ese afecto que siempre practicó Ximena Guzmán Cuevas, la Maestra Ximena —como me la presentaron en octubre de 2018, cuando Clara Brugada Molina, en su primer mandato como alcaldesa de Iztapalapa, me invitaba a participar en un Foro de Pueblos Originarios para construir el programa de Gobierno la alcaldía—. En alguna crisis, meses después, ya como Directora Ejecutiva de Derechos Indígenas de SEPI, tomé ese contacto para solucionar una multiplicidad de requerimientos. Siempre me orientaba y ayudaba de la mejor forma… Dejé el contacto por dos años, aproximadamente hasta 2023, cuando iniciamos el camino decidido de construir la UTOPÍA en la Ciudad de México.

Escribo estas líneas después de ver un post en redes sociales, donde nuestra Jefa de Gobierno resaltaba el trabajo de las escuelas transitorias en su primera etapa al frente de la entonces delegación Iztapalapa. Ahí, Ximena expresaba la importancia no solo de la regularización para los jóvenes rechazados de las prepas y universidades, sino la importancia de acercarlos al arte y la cultura. No dejo de pensar que, durante la campaña. los actos que fraguamos tenían ese contenido y ella demostró en más de una ocasión ser una mentora o educadora para quienes nos acercábamos por primera vez al proyecto brugadista.

Ese post concluye diciendo «siempre fue un sol en nuestro Gobierno» y recuerdo la anécdota que me contaba en días pasados una colaboradora, quien en noviembre de 2023 encontró muy pocas flores para el tlalmanalli y el collar que se ofrendaría. Apenada, se disculpó con Ximena a minutos de que Clara llegara al evento, y ella —con la luz que le caracterizaba— le dijo que no había problema, que todo estaría bien. Esa era nuestra Ximena, que nada manche su memoria.

José «Pepe» Muñoz, nuestro otro compañero, siempre tuvo un toque analítico impresionante. Lo recuerdo particularmente en el grupo parlamentario de Morena en la Asamblea Constituyente en 2016. En estos días he encontrado múltiples amigos en común que cuentan su paso por la Cámara de Diputados durante los duros años de ser oposición. No lo traté sino hasta 2023, cuando en un recorrido a UTOPÍAS me abordó junto con la Comisionada para el Diálogo con los Pueblos Indígenas de México. Tenía un diagnóstico preciso sobre los procesos de participación de pueblos originarios y los instrumentos de planeación; con él siempre podía tener un consejo real sobre cómo operar los temas y las coyunturas, era un faro de conciencia. Me cuestionó por qué se presentaba una exfuncionaria en eventos y señalé «se gobierna para todos» y él me recordó que yo debía atender a todos los pueblos y comunidades.

En estos días tristes no puedo dejar atrás la fortaleza de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, quien —desde la parte más humana de la política— convocó a qué «el dolor se convierte en fuerza, la memoria en compromiso», sin parar de trabajar los engranajes del proyecto que encabeza, el duelo nos hace recordar que nada ni nadie nos robará la UTOPÍA.

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