¿Y las niñas y los niños?

compartir

¿Y las niñas y los niños?

Por Mar Del Rio Ferreira | miércoles, 27 de mayo del 2020.

Durante la cuarentena unos de los procesos que han sido más importantes para no caer en la ansiedad ha sido mantener mi proceso terapéutico en el cual durante las últimas sesiones nos hemos dedicado a analizar los distintos modelos de crianza que hay hoy en día… sobretodo porque tengo la creencia de que somos lo que nos enseñaron, a la buena o a la mala, pero somos el resultado de un proceso en comunidad a lo que llamamos familia. 

Maternal, primaria, secundaria, preparatoria, universidad, maestría, doctorado y postdoctorado… una sumatoria de vida académica con infinidad de posibilidades, pero ¿quién enseña cómo criar a tus hijes? ¿Qué tanto nos afecta? O ustedes no se han visualizado lavando a fondo la cocina estos días y piensan: “Soy como mi mamá”, pues claro: quienes nos criaron son nuestros ejemplos de lo que queremos o no queremos ser. 

De acuerdo con la Real Academia Española la crianza se trata de nutrir, alimentar, orientar, instruir y dirigir a las y los niños, hay distintas formas de ejercerla y cada una de ellas tiene desarrollos diferentes. Es importante mencionar que el modelo de crianza empleado significará rasgos y características a futuro distintas para cada persona. 

Por ejemplo, una crianza autoritaria es aquella donde la demanda de obligación es mucha y la aceptación es poca, lo que genera que una persona pueda ser independiente y autosuficiente pero con pocas posibilidades de reconocimiento, es aquella donde nos decían: No vas, ¿por qué? Porque lo digo yo… 

También existe un modelo de crianza indulgente donde la aceptación es mucha y la demanda poca… es decir, no hay respeto por la autoridad y a pesar de ello se sigue premiando, así nomás sin aprender a negociar; esto provoca algunos rasgos narcisistas, ególatras y poco independientes. 

Podemos encontrar también una crianza negligente, donde no hay ni aceptación ni negociación. ¿Han leído El Extranjero de Camus? Pues como si Meursault tuviera un hijo o hija, completamente indiferente. 

¿Está todo perdido? ¿El pensar en regalarle una persona al mundo les provoca una ansiedad desbordante? No, no está todo perdido. Existe un modelo de crianza democrático donde la aceptación y la demanda deben balancearse y hay que aprender a ver al infante como una persona con sentimientos y poder de decisión. 

Hoy en día se le conoce más como crianza positiva, la cual busca un modelo de negociación y explicación del entorno que permita a la personita crecer independiente pero segura. 

Todo esto para recordar que somos lo que aprendimos. No es que nuestras personas estén moldeadas ahí nomás, los rasgos que presentamos todas hoy en día son un reflejo de la crianza que hemos tenido, podemos abrazarle o no… pero es importante ser consiente de dónde vienen y hacia dónde nos dirigimos con estas herramientas. 

Yo todavía ni tengo hijas pero me aterroriza muchísimo que debo colaborar en la construcción de una persona más que estará en este planeta en algún momento; pues bien, creo que simplemente se trata de abrazar nuestros demonios. De aceptar aquello que somos y detestamos, saber por qué somos así… por qué odiamos que esté desacomodada una casa o detestamos a aquellas personas que quieren tenerlo todo en orden… y no solo eso: entender de dónde vienen nuestras reacciones sentimentales, si hablamos o no de cómo nos sentimos y más aún, si nos gobernamos. 

Después de un par de columnas dedicadas a la salud mental podría afirmar que asistir a terapia ha sido una de mis mejores experiencias en la vida, estoy convencida que el autoconocimiento me ha permitido tener relaciones mas saludables dejando atrás toxicidades y permitiéndome crecer. 

Posdata: si está en sus posibilidades, asistan a terapia. 

Por Mar Del Rio Ferreira | miércoles, 27 de mayo del 2020.

Mar Del Rio Ferreira

Ver todas sus columnas

Comentarios