¡Ya vacunaron a la abuelita! Primera parte

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¡Ya vacunaron a la abuelita! Primera parte

Por Luis Alberto Martínez | miércoles, 07 de abril del 2021.

Esta jubilosa escena se repite continuamente entre nuestros contactos en las redes sociales. Hijas, nietos, sobrinos, entre otros, comparten jubilosos la noticia que les da tranquilidad y alegría cuando al fin su familiar, adulto mayor, ha recibido su primera dosis de la vacuna contra covid-19.

Contrasta con aquellos desafortunados y tristes momentos en los que justamente en las mismas plataformas de redes sociales, familiares, amigos, vecinas y gente cercana se despedía y compartía la triste noticia de la muerte de una persona convirtiendo así la plataforma en un gran obituario, en medio de una segunda ola terrible y despiadada.

La vacunación es la mejor noticia que toda familia puede dar en estos momentos. Ha significado esperanza y su condición inédita para todo el mundo, la vuelve anecdótica y festiva. 

Todas y todos tienen una historia personal que contar, una experiencia propia de lo que fue, de lo que es y de lo que debería ser la vacunación en su entendimiento personal y subjetivo. 

Para algunas personas, las enormes filas, las incomodidades de una larga espera y los conflictos o las confusiones fueron parte de sus historias; para otras, el agradecimiento, la rapidez y la organización de voluntarios y enfermeras fueron la historia a destacar. Sin embargo, la gran constante en todas las versiones ha sido el gran trato recibido, la buena voluntad de los servidores y la esperanza que les brinda la vacuna.

Con una sociedad mediáticamente polarizada, la continua inquietud está en dar una lectura política al proceso de vacunación, observándolo siempre desde un cristal partidista y militante de tal o cual preferencia electoral.

Se trata de medir cuantitativa y cualitativamente el proceso de vacunación como un fenómeno que busca calificar el ejercicio de gobierno amplificando o minimizando su comportamiento, según convenga a la defensa de tal o cual postura política.

Al reducirlo así, nos estamos alejando entonces de observar el fenómeno como un acontecimiento histórico sin precedentes que nos puede dar una lectura muy interesante del comportamiento colectivo de una diversidad de pensamientos que convergen por unas horas en el mismo espacio y tiempo.

¿Cómo interpretar y entender a un ejército blanco de enfermeras, cuya actitud de servicio y capacidad de adaptación es consecuencia de décadas de padecer un sistema de salud limitado?

Entender a las y los adultos mayores en nuestro país es entender una diversidad de condiciones: desprotección, incertidumbre, marginación, abandono, violencia, etc. Con una población en donde el 60% de ingresos familiares viene del comercio informal, y donde los sistemas de pensiones y retiro digno están colapsados, tenemos también a un sector de la población vulnerable y totalmente dependiente de la salud pública. Exigirles entonces patrones de comportamiento específicos en medio de la crisis sanitaria más importante de nuestro país, resulta muy complicado.

¿Y cómo y con cuales herramientas las y los jóvenes voluntarios que, con mucho ímpetu, han acudido a auxiliar las tareas de vacunación pueden enfrentarse a improvisar una logística específica para escenarios muy diversos, en donde entran en juego numerosos factores?

Detrás de cada abuelita o abuelito vacunado, se resumen 100 años de historia en México. Vamos a analizar esto con más detalles en las subsecuentes entregas.

Hasta la próxima.

Por Luis Alberto Martínez | miércoles, 07 de abril del 2021.

Luis Alberto Martínez

Comunicador y Catedrático especializado en Periodismo Digital y Opinión Pública con más de 12 años de experiencia. Master en Ciencia, Tecnología y Sociedad por Quilmes, Premio Nacional de Innovación en Transparencia 2016.

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