¡Ya vacunaron a la abuelita! Tercera parte

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¡Ya vacunaron a la abuelita! Tercera parte

Por Luis Alberto Martínez | martes, 04 de mayo del 2021.

Mientras seguimos revisando los diversos factores sociales que confluyen en la histórica vacunación masiva en nuestro país, en la conversación mediática se coloca la inminente inoculación contra covid-19 que se dará a profesores de todos los niveles educativos, públicos y privados.

La educación y la formación integral de los seres humanos que habitan nuestro país justamente abona a la construcción del actual fenómeno que observamos en los centros de vacunación. Me explico:

Son muchas y muy diversas las notas periodísticas que hablaron y condenaron la desorganización e incapacidad en la logística de las vacunas durante los primeros días de aplicación. Acusaron filas de 10 horas, confusión, falta de información y aglomeraciones, entre otros agravios.

Más allá de las interpretaciones que los sesgos e intereses políticos dieron de tales situaciones, la expresión más recurrente entre las personas era "la falta de cultura y de respeto de las personas" o, en pocas palabras, la proliferación del llamado 'agandalle´.

La educación neoliberal imperante en al menos los últimos 40 años subrayó la importancia de la competencia y de mirar por el interés propio como sinónimo de bienestar y desarrollo. En general, se anuló el pensamiento colectivo y con ello la capacidad de autoorganización de las personas.

Llegar primero, ganar, competir y ser el mejor a toda costa: esa fue la narrativa común no únicamente en las aulas, sino también en los puestos de trabajo, en las opciones de entretenimiento y en el espacio público.

Le pedimos a un grupo de jóvenes menores de 25 años que, sin las mínimas herramientas de trabajo colectivo, organicen a grupos de personas que por décadas se acostumbraron al agandalle como forma de vida o subsistencia. 

La generación de la 'mentalidad de tiburón' tratando de organizar a la generación de "quien no tranza no avanza"… El resultado se vuelve desastroso. 

Reitero que esto no es una generalización. Fui testigo de decenas de voluntarios con un gran sentido humano, que pusieron el corazón por delante y también de muchas personas que acudieron a recibir su vacuna apegados a las indicaciones, coadyuvando en la organización; sin embargo, considero pertinente observar esto como parte del fenómeno social que abre puerta a análisis mucho más profundos.

Las limitaciones del sistema educativo neoliberal, le arrebataron el sentido de colectividad, colaboración, empatía, pertenencia y autoorganización a la ciudadanía, cuando el mayor reto era formar en la misma fila en el menor tiempo posible a millones de mexicanos.

Hasta la próxima.
 

Por Luis Alberto Martínez | martes, 04 de mayo del 2021.

Luis Alberto Martínez

Comunicador y Catedrático especializado en Periodismo Digital y Opinión Pública con más de 12 años de experiencia. Master en Ciencia, Tecnología y Sociedad por Quilmes, Premio Nacional de Innovación en Transparencia 2016.

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