Pluma Patriótica

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Camila Martínez

Yo no les creo

Esta semana el calderonismo está celebrando haber cumplido la cuota de asambleas distritales que pide el INE para obtener su registro como partido político. Es muy probable que obtengan el registro del mismo modo que lograron su fraude en la elección del 2006 o como lograron ser acreedores de una candidatura independiente a la presidencia en 2018 a pesar de su alto porcentaje de firmas falsas. Aunque no será hasta junio que sabremos oficialmente quiénes serán los nuevos partidos políticos, la posibilidad de que México Libre consiga su registro es motivo de profunda indignación y coraje para quienes recuerdan lo que significó el primer sexenio de la guerra. Yo tenía once años cuando empezó y trece la primera vez que vi en televisión dos cuerpos inertes colgados en un puente de Cuernavaca. ¿Qué podría estar pasando hoy por la mente de una persona para votar por quienes degollaron al país con una guerra que los enriqueció exclusivamente a ellos? Hagamos memoria.

Que un expresidente como Felipe Calderón busque registrar un partido político con propuestas de anticorrupción resulta de un cinismo abrumador. Recordemos escándalos de su administración como el caso del Turissste, el Sistema de Agencias Turísticas del ISSSTE que recibía contratos millonarios y que percibió por adjudicación directa en cuatro años al menos mil 862 millones de pesos de apenas 27 instituciones públicas del nivel federal. Adjudicaciones que, de acuerdo a diversas declaraciones, fueron ordenadas desde la oficina presidencial de Calderón. A partir de las anomalías detectadas en estos contratos por la Auditoria Superior de la Federación (ASF), se promovieron denuncias penales contra tres funcionarios públicos de tercer y cuarto nivel. A pesar de esto solo hubo sanciones de trámite para la foto: una multa por tan solo siete mil 301 pesos e inhabilitaciones apenas de 6 a 18 meses.

Entre otros sonados casos de corrupción e impunidad durante el gobierno de Felipe Calderón se encuentran sus relaciones con la empresa Odebrecht, quien ofreció sobornos a gobiernos de todo el mundo para obtener beneficios en sus contrataciones públicas. Además de todo, fue en el gobierno calderonista que se empezó a conformar la red millonaria de desvíos que años después sería conocida como “La Estafa Maestra”. Por supuesto, está también el monumento a la corrupción que construyó en Reforma: la Estela de Luz; la entregó 16 meses después de lo que se tenía planeado y costó 192% más de lo programado (pasando de 393 millones de pesos a mil 146 millones de pesos, en gran parte por sobreprecio de materiales.)

Hemos visto múltiples declaraciones en las redes sociales en las cuales Felipe Calderón osa presumir que durante su gobierno decrecieron los homicidios y se combatió la inseguridad. Esto es completamente falso. De acuerdo a los números de Data CIVIC, durante el gobierno de Felipe Calderón se disparó la tasa de homicidios un 300% en tan solo tres años:

(http://datacivica.org/assets/pdf/claves-para-entender-y-prevenir-los-asesinatos-de-mujeres-en-mexico.pdf)

Más allá de los números, ¿cómo es posible que haya quien no recuerde las masacres del sexenio de Felipe Calderón emanadas de su guerra contra el narcotráfico? Se nos olvidó ya aquel funesto 15 de septiembre del 2008 cuando en Morelia, Michoacán hubo un ataque terrorista donde se lanzaron varias granadas contra civiles durante los festejos del Grito de Dolores; dejaron 8 muertos y 113 heridos. Se nos olvidó la masacre de Villas de Salvacar, Ciudad Juárez, cuando un comando armado de 20 sicarios que se transportaba en 7 vehículos acribilló hasta la muerte asesinando a 15 jóvenes y dejando 10 más heridos. A pesar de que eran estudiantes, Calderón quiso quitarse responsabilidades e incluso frente a las madres de los jóvenes asesinados, quiso vilmente hacerlo pasar por un conflicto entre grupos de narcotraficantes.

Esta fue una guerra contra los más pobres. ¿Olvidamos enfrentamientos masivos como el de Ciudad de Mier, Tamaulipas, en el que treinta camionetas de bandos opuestos comenzaron a dispararse entre sí, lo que devino en un éxodo masivo de personas que abandonaron la ciudad huyendo de un combate mortal en el que no tenían nada que ver? ¿Se nos olvidó el coche bomba de Ciudad Juárez en 2010?; ¿la masacre de San Fernando en la que 72 migrantes indocumentados fueron asesinados en El Huizachal, Tamaulipas? ¿Se nos olvidan los colgados en Nuevo Laredo? ¿Se nos olvidó el incendio deliberado del Casino Royale que dejó 52 muertos entre ellos una mujer embarazada?¿Las decenas y decenas de cuerpos aventados en Veracruz? ¿O las fosas de Guerrero? ¿O los 49 torsos mutilados encontrados en Cadereyta, Nuevo León?

México ya no aguanta otra guerra que ponga en riesgo a los más desprotegidos. Aún hoy seguimos viviendo el terror que es consecuencia directa de esa estrategia que llamaron “Guerra contra el Narcotráfico”, misma cuyas consecuencias el entonces mandatario tuvo oportunidad de comprobar diariamente durante cinco años. Tuvo múltiples oportunidades para rectificar su estrategia y evitar decenas de miles de muertes inocentes, pero no quiso hacerlo. Siguen apareciendo en todo el país fosas con cuerpos que deben de tener nombres y hogares. Calderón decidió deliberadamente no detener lo que sucedía. ¿Por qué? Porque al parecer se trataba de su propio negocio, mientras él clamaba estar combatiendo de manera frontal al crimen organizado operaba con ellos por detrás a través de su Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna –hoy detenido en Estados Unidos por desvío de recursos, declaraciones falsas y por aceptar sobornos directamente del Cártel de Sinaloa–. Esta es la realidad de quienes están hoy intentando registrarse ante el INE para volver a la vida pública. Que no nos quieran decir que son un nuevo partido. Los conocemos: destrozaron nuestro país hace apenas unos años. Yo no les creo.

Camila Martínez Gutiérrez. Estudiante de Comunicación Política en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Tiene estudios en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca. Fue integrante del Primer Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México.

Twitter: @CamMttz

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