Cómo construir un feminismo legítimo

El caso de la compañera que denunció ser violada por cuatro policías es el mayor ejemplo de la más cobarde corrupción y encubrimiento entre autoridades: filtraciones de sus datos personales, la ineptitud de una procuraduría que “pierde” las pruebas de ADN y la incertidumbre que generó entre la población tras la difusión de un par de grabaciones de cámaras de seguridad. No es nueva la violencia en la Ciudad de México; sin embargo, el desacertado posicionamiento de la jefa de gobierno ante estos hechos suscitó decepciones y una organización que no dio tregua durante una semana.

La noche del viernes la protesta devino en el estallido de mamparas, la quema de un metrobús y una estación policial. Algunos periódicos incluso hablaron de agresión física a mujeres de la gendarmería. También se vandalizaron autobuses de compañeras de los estados que habían venido para apoyar la movilización. Al día siguiente se posicionó el trending topic #EllasNoMeRepresentan, donde miles de mujeres criticaron los actos y se deslindaron de su realización.

Sólo este mes ha habido tres denuncias de violaciones cometidas por la policía de la CDMX, dos de ellas tienen ya procesados y la tercera está en vilo por vulneración de la víctima. Muchas de nosotras creemos que la manifestación violenta es la única vía para lograr justicia: sólo fue a partir de la ruptura de vidrios en la Procuraduría General de Justicia (PGJ) —y su visibilidad en redes y medios—, que la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, anunció la suspensión de seis policías que habrían estado implicados en el caso de la joven de Azcapotzalco. En contraparte, hay quienes señalamos que la protesta violenta no sólo no construye, sino que además reproduce lógicas machistas de intimidación y de destrucción por rabia.

Hoy domingo 18 de agosto hay una división en el movimiento, donde el feministómetro* se ha coronado como el gran patriarca. Lo que está claro es que muchas hemos encauzado mal los esfuerzos feministas desde hace tiempo, nos hemos organizado con miras a una protesta coyuntural y no a ahondar en la disputa ideológica que dirige la acción. Sentimos placer al reforzar nuestras convicciones con discurseras (escritoras, tuiteras, académicas, amigas) que los incentivan y los aplauden.

Hace falta hablar entre nosotras y dejar de buscar ganarle a la otra las discusiones. Se vale intentar convencer con argumentos, para eso es el espacio público, pero tendremos que tener mucha paciencia y contemplar que nuestras referencias y lugares de enunciación responden a posiciones económicas, políticas y sociales que son diversas, y no a una brecha de inteligencia o de falta de sororidad.

Resulta indispensable, por otra parte, establecer alianzas y diálogos con mujeres que se encuentren ocupando espacios estratégicos dentro de la administración para que sean precisamente ellas quienes atiendan problemáticas básicas como la evaluación psicológica y la educación en pro de la deconstrucción de policías y servidores públicos; así como la protección de las activistas y la libre manifestación por nuestros derechos y nuestra dignidad. Necesitamos que nuestras exigencias sean acogidas.

Por otra parte, si lo que queremos es liberar a nuestro género, será necesario dejar de sectorizar y comenzar a democratizar la participación pública. Abramos el debate a calles, plazas y parques, a verdaderamente escuchar: ¿Qué necesitan las mujeres que limpian en el transporte público? ¿Cómo piensa la mujer que atiende el banco? ¿Cómo cree la mujer policía que nos deberíamos organizar? Quizá no logremos ponernos de acuerdo, pero será fundamental intentarlo para entendernos un poco más. La legitimidad de nuestra lucha se puede alcanzar de forma democrática.

NOTA
*Comentario común que busca colocar discursivamente un tipo de feminismo sobre otros mediante el desacreditamiento y el ninguneo.

Camila Martínez Gutiérrez. Estudiante de comunicación política
en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM
con estudios en filología hispánica por la Universidad de Salamanca.
Actualmente es integrante del Primer Parlamento de Mujeres
de la Ciudad de México.

@CamMttz

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