Ciudad de México a 13 febrero, 2026, 10: 00 hora del centro.
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Las mujeres del Gabinete

Las mujeres del Gabinete

De acuerdo con el Índice de Poder de Mujeres (Women’s Power Index) del 2020 hecho por el Council of Foreign Relations, en México hay casi un 50% de mujeres en la legislatura actual del Congreso de la Unión, pero solamente un 35% de mujeres en puestos gubernamentales. Y esta brecha de género no debe avanzar por un asunto de paridad obligatoria, sino por comprensión plena del aporte que puede hacer la mujer en la mejora de la gobernabilidad.

Hace unos días, el Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que la Maestra Delfina Gómez Álvarez -otrora expresidenta municipal de Texcoco, diputada federal y delegada del Estado de México- será la próxima Secretaria de Educación. Con su designación, avanza el porcentaje de inclusión a la mujer en la gobernabilidad de México. Esto representa un logro ya que por primera vez hay un Presidente consciente de que no se alcanzarán las metas del proyecto de Nación, mientras que no se reconozca, valore y restablezca el lugar de las mujeres en la sociedad.
 
La inclusión de la mujer en el Gabinete de López Obrador es un asunto histórico. Con el nombramiento de Delfina Gómez, suman ya nueve mujeres como titulares de Secretarías del despacho. Nunca se había otorgado este espacio al frente de cargos de alto nivel en la administración pública. 

La presencia de estas mujeres en altos puestos de decisión tiene grandes áreas de oportunidad durante todo el sexenio de Andrés Manuel López Obrador que no son cubrir una cuota de género, sino aportar esfuerzos para conseguir una verdadera transformación de la vida pública del país, la cual puede demostrarse con una reorientación en las políticas públicas en cada uno de esos ramos de gobierno. 

En este sentido, Luisa María Alcalde en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social puede seguir auspiciando la igualdad laboral y la inclusión de la mujer en el mercado de trabajo; Tatiana Clouthier en la Secretaría de Economía tiene la oportunidad de realizar la promoción de la mujer como microempresaria y dueña de sus finanzas así como para promover mayor prosperidad económica; María Luisa Albores como Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales puede enfatizar el papel de la mujer como guardiana del medio ambiente; Irma Eréndira Sandoval como titular de la Secretaría de la Función Pública puede demostrar el importante papel de la mujer en el combate a la corrupción; Rosa Icela Rodríguez como Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana puede redactar estrategias de seguridad para disminuir los feminicidios y la violencia de género; Alejandra Frausto Guerrero como Secretaria de Cultura puede resaltar la importancia de la mujer como portavoz de la cultura y las tradiciones; Rocío Nahle García como Secretaria de Energía tiene la oportunidad de exponer la capacidad de decisión de una mujer en la dirección de las políticas energéticas, y Olga Sánchez Cordero como Secretaria de Gobernación puede mostrarse como una gran concertadora de acuerdos para la gobernabilidad y la seguridad interior. Ahora, con Delfina Gómez Álvarez al frente de la Secretaría de Educación, se abre la ventana de oportunidad de otorgar el reconocimiento al esfuerzo de la mujer como docente y formadora de educandos y futuras generaciones.

¿Y cuál es el enemigo para las mujeres de éxito? La descalificación arbitraria de su valor y profesionalismo tan solo por el género. Con el nombramiento de Delfina Gómez, la opinión pública en las redes sociales expuso que los cánones de éxito en México todavía son retrógrados y que una mujer “aún no encaja” como secretaria de ramo. Algunas de las descalificaciones provinieron de otras mujeres, demostrando que primero es preciso que las mujeres se convenzan de romper paradigmas y de defender los logros de otras, que son los logros de todas. 

El género irremediablemente nos invita a las féminas ser un equipo unido de progreso, por lo que la descalificación entre nosotras es el primer efecto que hay que buscar vencer para hacer un verdadero cambio. Esto se logra con el convencimiento universal de que la mujer es valiosa para la sociedad y sus méritos deben ser reconocidos. El verdadero feminismo empieza con el respeto entre mujeres.

El cambio más sustancial que logramos las mujeres es el que cada una hace día con día al cumplir nuestras metas de vida al levantarse más temprano, al trabajar superando discriminación y obstáculos y al abrirnos paso ante las limitaciones sociales. Esta transformación se demuestra con mérito al laborar más tiempo que los hombres, al ser propositivas, al estudiar más para estar más calificada en el desempeño laboral, al conseguir más productividad y, sobre todo, al dejar una huella en la vida de los demás. Esta lucha de cambio es la que tiene el mayor peso, porque con ella, las mujeres convencemos a otros de nuestro valor con nuestras acciones y concientizamos a la sociedad de lo importante que somos para elevar el progreso de la sociedad.

Una transformación se logra rompiendo esquemas y paradigmas. La meta es el bienestar y el progreso para todas y todos.

Juntas haremos historia.
 

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