Ciudad de México a 13 febrero, 2026, 9: 57 hora del centro.
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Los mitos del salario mínimo

Los mitos del salario mínimo

Con la decisión de Conasami de incrementar el salario mínimo 15%, surgieron varios argumentos a favor y en contra. Sin embargo, la mayoría de los argumentos en contra de esta política pública se siguen basando en dogmas y mitos. Son repeticiones de tesis que ya fueron desacreditadas hace tiempo, tanto en la teoría económica, como en la evidencia empírica. 

Primer mito: el salario mínimo causa inflación. Durante años, en México este fue el principal argumento contra incrementar el salario mínimo. La idea detrás es que el salario mínimo aumenta los costos de las empresas y, por tanto, estas ajustan subiendo el precio de sus mercancías. El argumento es falso: esto ocurre usualmente en mercados laborales competitivos, donde las empresas no fijan el salario, sino que lo hace el mercado. Esto no sucede en México; en consecuencia , no hay efectos en la inflación. La evidencia empírica del incremento en la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN) es contundente. El salario mínimo se duplicó en 2019 y las ciudades de la región fueron las que registraron una inflación menor.

Segundo mito: se necesita que aumente primero la productividad laboral. Este argumento viene nuevamente del supuesto de que el mercado laboral es perfectamente competitivo. Sin embargo, en México, existe una fuerte concentración y las oportunidades de trabajo son escasas. Lo que ha ocurrido es que la productividad del trabajo se ha incrementado considerablemente en los últimos años, mientras que los salarios se mantuvieron estancados. De 1980 a 2019, la productividad casi se duplicó (192.8%), mientras que el salario promedio cayó un 10.6%.

Tercer mito: el costo es muy alto para las empresas. Esta idea ha sido esgrimida recientemente, principalmente por algunos grupos del sector empresarial. Asimismo, argumentan que “700,000 empresas están en peligro de cerrar”. En realidad, no está basada en la evidencia y en los datos. Con información del IMSS se puede calcular el impacto que tendrá el incremento del 15% en el costo de las empresas. El cálculo arroja que el aumento se traduce en un incremento de 0.4% en los costos laborales para las empresas. Incluso en las pymes el efecto es menor al punto porcentual (0.7%). Resulta desproporcionado creer que el salario mínimo tendrá un impacto significativo en el costo de las empresas y en el empleo. De hecho, según los datos del IMSS, en México existen alrededor de un millón de empresas, por lo que es muy poco probable que el 70% de las empresas del país vaya a desaparecer con incrementos tan pequeños en sus costos laborales.

Cuarto mito: las empresas no tienen ganancias suficientes para absorber el efecto del salario mínimo. También es un argumento reciente que se ha utilizado contra el incremento del salario mínimo en México. Sin embargo, esto tampoco está acorde a la evidencia empírica. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publica información sobre cuanto pagan las empresas en sus países miembros al capital y el trabajo. En general, casi todos los países de la OCDE y del mundo, pagan más al factor trabajo que capital ya que en gran parte de las industrias, el factor trabajo es lo que más contribuye al valor agregado. El promedio en los países de la OCDE paga 70.8% al trabajo y 28.4% al capital. En México estos porcentajes están invertidos. Nuestro país, junto con Irlanda, son los únicos países que pagan más al capital, siendo México el que más lo hace en dividendos para los empresarios. 65.8% de todo el valor producido queda en manos de los empresarios y 33.1% en manos de los trabajadores.

Tomando en cuenta todos estos factores, todo parece indicar que la política de salarios mínimos no tiene efectos adversos en la economía; por el contrario, este último incremento favorecerá a 4.5 millones de trabajadores formales, reactivará la economía a través de un mayor consumo y beneficiará a los que menos tienen. Hay que recordar que los incrementos al salario mínimo de 2019 y 2020, se tradujeron en incrementos del salario para el 10% más pobre (75.4% salarios más altos en la ZLFN y 24.0% en el resto del país). Sin duda, el salario mínimo tiene margen para subir más, y se debe continuar con esta política de recuperación del poder adquisitivo de todos y todas las mexicanas.
 

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