En los últimos días, los hospitales de la Ciudad de México han estado a su límite; el gobierno ha tenido que reclutar médicas y médicos de otros estados para que vengan a ayudar en estas instituciones. Mientras tanto, hay gente que continúa sin acatar las medidas sanitarias.
Todo un dilema. Hace unos meses varias ciudades se paralizaron, gente perdió su empleo y negocios o empresas quebraron. Si se paraliza de nuevo al país, ¿cuál será el ingreso de millones de familias que se dedican al comercio?, ¿Puede México darse el lujo de volver al confinamiento total? Tomando en cuenta que más del 50% de la población vive al día, la respuesta es NO.
La salud pública ha evolucionado en las últimas décadas hasta incluir en los determinantes de la salud el aspecto social y el bienestar poblacional. En esta pandemia se ha buscado el punto de equilibrio entre dichos determinantes.
Paradójicamente, a veces lo más simple es lo más difícil: actitudes tan simples como utilizar bien el cubrebocas, lavarse continuamente las manos y respetar la sana distancia mientras salimos de compras permitiría que la economía no colapse y al mismo tiempo reduciría contagios. La participación de todos nosotros haría una gran diferencia y sobre todo la solidaridad característica de las y los mexicanos.
El 2020 nos dejó en claro la conexión que tenemos como humanidad: una persona infectada puede contagiar hasta a 20, mientras que una persona que se ha protegido puede detener esa cadena de contagio. En una serie de acciones individuales emergen las acciones colectivas, lo que se traduce en vidas que se salvan. Solo si nos salvamos todos esta pandemia se termina, un principio aplicado para la distribución de las vacunas en México.
Esta navidad será única en muchas décadas: gente que ya no está, amigos que ya no están, secuelas del confinamiento y bombardeo de malas noticias. Para muchos de nosotros, será la primera navidad que pasaremos sin reunirnos con nuestras familias, demostrando así un gran acto de amor a los nuestros. Lo único que podemos anhelar esta navidad es salud, paz y bienestar para nuestras familias, amigos y seres queridos.
Y, por favor, no digamos que vamos a reunirnos con “todas las medidas de seguridad necesarias” cuando la primera de ellas es no reunirse en absoluto. ¡A seguirnos cuidando para que todo termine pronto y podamos festejar como se debe muy pronto!


