A lo largo de los años, los pueblos originarios de Oaxaca han construido alternativas no sólo para la defensa de sus recursos naturales, sino también para resistir el embate del “desarrollo” que promueve el modelo neoliberal y que conlleva despojo del territorio, daños al medio ambiente y criminalización de las decisiones de defensa de sus derechos comunitarios.
“Creemos que es una alternativa donde no necesitamos de estas empresas, no necesitamos de estos proyectos para poder nosotros desarrollar un modelo interno dentro de las comunidades donde podamos nosotros tener alimento suficiente o tener agua suficiente para poder vivir plenamente en las comunidades”, sostiene Misael Velásquez Tadeo, de la organización MAÍZ.
Las comunidades y organizaciones en Oaxaca, afirma, han construido sus propios proyectos de vida, algunos se han dado de manera estructurada, otros forman parte de la práctica histórica comunitaria, y algunos más empiezan a reflexionarse en diversas comunidades. Las alternativas parten de lo propio y se sostienen con el esfuerzo colectivo.
De acuerdo con la organización Servicios para una Educación Alternativa (Educa), el desarrollo no ha promovido el crecimiento económico del país, no ha contribuido a la conservación y cuidado de los bienes naturales comunes y no ha generado mayores niveles y/o calidad de vida para la sociedad.
Agrega que los impactos producidos por proyectos y políticas enmarcadas en el desarrollo sostenible tienen la misma gravedad que los que no están insertos en dicho paradigma, incluso el desarrollo sostenible ha profundizado dicha crisis: desigualdad, pobreza económica, contaminación irreversible del medio ambiente, despojo de culturas y formas de vida comunitarias, entre otras.
Educa apunta que frente a esto la estrategia construida alrededor de la política social, está relacionada con el impulso de una serie de programas de gobierno, en ella el asistencialismo es un componente importante para alcanzar dicho desarrollo.
Y advierte que para el actual gobierno juegan un rol trascendental los proyectos extractivos, entre ellos la generación de energía, la extracción del petróleo, así como la infraestructura para movilizar los bienes y mercancía en el ámbito global, por lo que no tocará las estructuras que promueven la desigualdad y el despojo de pueblos y comunidades.
“En Oaxaca existen dos visiones encontradas sobre cómo entender el desarrollo, la primera de ellas está marcada por la construcción de alternativas, la segunda está promovida por el Estado, el cual promueve el enfoque extractivista. Las alternativas construidas en Oaxaca, están en constante choque con el paradigma del desarrollo y orientadas a la construcción de realidades más igualitarias, sin explotación, opresión ni discriminación”, explica.
Pese a este contexto adverso producido por el modelo de desarrollo, las comunidades y pueblos han impulsado estrategias e iniciativas, basadas en lo propio.
Sofía Robles de la organización SER A. C., afirma que a pesar de todos estos elementos externos en las comunidades indígenas se conserva la estructura organizativa, la cual es una fortaleza de las comunidades.
“Y es una forma de resistencia. Es una forma de mantener a la comunidad… De ahí vienen muchos otros elementos, que es el trabajo colectivo, o el Tequio, las fiestas. Las fiestas mismas que se sostienen a partir de un servicio. Entonces, esas formas de colaboración en la comunidad, son formas que mantienen y que dan vida a la comunidad. Y que no dependen de un recurso externo; no dependen de ningún financiamiento externo sino más que de las propias familias, de las propias personas que viven en la comunidad”.
Educa aclara que, aunque recientemente las propuestas de los pueblos originarios han sido nombradas como alternativas, es necesario anotar que éstas han formado parte del contexto y de la práctica comunitaria histórica.
Por tanto, afirma, no son construcciones recientes. “En los últimos años se han retroalimentado de diversas corrientes, principalmente ligadas a diversas tecnologías: agroecología, generación de energía, salud, entre las más significativas”, dice.
Del mismo modo, menciona que las propuestas que surgen desde el seno de diversos movimientos y comunidades, mantienen en sus fundamentos tres componentes importantes y necesarios para su reproducción: la organización, la colectividad y la resistencia.
“En conclusión, las alternativas construidas en Oaxaca, están en constante choque con el paradigma del desarrollo y orientadas a la construcción de realidades más igualitarias, sin explotación, opresión ni discriminación”.



