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PERFILES| Pablo Arnaud, el edil que sacó al PRI y se robó el cariño de los capitalinos

  • Llegó a Palacio Municipal con la frase “Si el gobierno no quiere cambiar, cambiemos al gobierno”, con lo que terminó con la hegemonía del partido único de aquella época

 

Pablo Arnaud Carreño fue el primer presidente municipal de Oaxaca de Juárez ajeno al PRI. En 1995 rompió con el monopolio de este partido al lanzarse de manera independiente, aunque arropado por el PAN, y encabezó un gobierno municipal cercano a la gente, de a pie. El viejo régimen se negaba a ceder espacios a la ciudadanía por lo que entorpecieron su labor, pero la cercanía con la gente y la honestidad tajante, le permitieron dejar huella en la ciudad más importante de nuestro estado

 

Alejado del candelero público, don Pablo lleva una vida tranquila en su casa ubicada fuera de la capital. Acompañado de “Tacho”, un schnauzer de 16 años, dice las cosas sin pelos en la lengua, aborda problemáticas de coyuntura, habla de su empatía con la 4T y el proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador. Habla de los pillos de antaño y de los de hoy. Conoce las entrañas de la administración pública con una visión ciudadana.

 

 

  • ¿Cómo ha cambiado la ciudad a 25 años de su paso por el Municipio?
  • Ha crecido muchísimo. En aquel tiempo la población rondaba los 200 mil habitantes, hoy calculo que está por arriba de los 350 mil y si consideramos toda la mancha urbana nos acercamos al millón. Nosotros dejamos un municipio trabajando, porque vimos que el problema de Oaxaca era el PRI, ya desde entonces nos encontramos que la estructura del PRI en las colonias estaba conformada por gente de todo, incluyendo delincuentes.

En ese momento Carlos Medina Plascencia, uno de los panistas más honestos que he conocido, era gobernador de Guanajuato y años antes había sido presidente municipal de León donde implementó un modelo muy similar a los COMVIVES (Comités de Vida Vecinal), que nos trajimos para Oaxaca con mucho trabajo, incluso amenazas, pero finalmente lo logramos: organizar sus elecciones para que su integración fuera netamente ciudadana, sin partidos e incluso sin religiones, que en algunas colonias jugaban roles de poder, para que ejercieran libremente su acción de la colonia, ¿Qué pedir? ¿Cómo pedirlo? ¿Qué presiones debían ejercerse? Y como resultado jamás tuve una manifestación porque a todos los recibía, incluso hubo días que me tocaba acordar hasta con 14 o 15 colonias. De esa manera hicimos obras importantes como en Pueblo Nuevo donde le pusimos drenaje y alumbrado a 19 colonias.

Diario empezaba a trabajar a las 7 de la mañana, me gustaba caerle de sorpresa a los directores para ver cómo estaban funcionando, a qué hora llegaban a trabajar y me gustaba escuchar las percepciones del personal. Fue importante que los mismos empleados observaran el actuar de sus jefes. Una vez una joven se acercó para cuestionarme cómo pretendía que vieran un programa que les recomendaba, sí no tenían televisión, yo pregunté “¿Cómo que no tienen televisión?” Y así fue como me enteré que el director se había llevado la televisión a su casa, por supuesto tuve que removerlo inmediatamente. No fue el único caso, saqué a cinco o seis directores, incluso hubo algunos demandados penalmente, porque lo más importante era hacer una administración honesta y de trabajo. Por eso muchos amigos me han dicho que me parezco a López Obrador (risas).

 

  • ¿Cuáles eran las principales problemáticas cuando usted gobernó?
  • Más o menos las mismas, seguridad, no a los grados de ahora, pero a la Central de abasto no se podía ni entrar. Ahí vivía gente debajo de sus puestos, había redes de prostitución. Empecé a reunirme con los líderes para entender su problemática, hicimos mancuerna con un excelente regidor de mercados, el arquitecto José Márquez, así empezamos a hacer obra como pasillos de contingencia, pasillos de seguridad donde metimos a luz eléctrica y mucho más.

Me gané la voluntad de varios líderes, como don Marcos Villanueva, doña Geno, Gonzalo, los principales. Una vez en una sesión de cabildo, empecé a escuchar que algunos líderes decían “¡el presidente municipal es puto!”.  Me quité el saco, lo dejé en la silla y reté a quienes me increpaban “vamos al patio y si quieren nos agarramos a trompadas, porque no me van a seguir faltando al respeto”. A partir de ese día, las cosas comenzaron a cambiar.

Fue una gestión participativa, diario llegaba a las 7 de la mañana y me iba a las 3 de la mañana, siempre recibiendo a la gente. Iba a las colonias, platicaba por allá con la gente, cada semana me iba a hacer servicio, a barrer las calles, a levantar basura, teníamos un equipo de básquet y jugábamos con los equipos de las colonias.

 

  • ¿Qué implicó ser el primer gobierno municipal no priísta?
  • El primer reto fue ganarle a David Palacios, tío del entonces gobernador (Diódoro Carrasco), yo era un comerciante que vendía pantalones y camisetas. Se confiaron. Y mi equipo tampoco era convencional, Pepe Márquez de ideología marxista-leninista, el doctor Mayoral que era sexólogo.

Y es que a mí siempre me gustó el argüende, cuando alguna vez pregunté en el PAN porqué me eligieron a mí como su candidato, la respuesta fue: Porque tu nombre pesa en la ciudad, fuiste presidente de los scouts, presidente de los charros, miembro fundador del patronato del Lienzo Charro, metido en la universidad y en el movimiento cristiano.

Además, tenía mis tiendas y los domingos me iba a las colonias a vender a peso la fruta y la verdura. También me iba a las cantinas y con todo mundo platicaba. Mi lema siempre fue: “Si el gobierno no quiere cambiar, cambiemos al gobierno”.

 

  • ¿En algún momento se sintió identificado con López Obrador?
  • Ahora sí. Muchas de las cosas que dice el presidente, también las dije, por ejemplo “primero los pobres”. Mi mamá era miembro de opción por los pobres de la compañía de Jesús y yo lo retomé como trabajo prioritario del ayuntamiento. Yo no hice obra en centro histórico, salvo que estuviera etiquetado, todo se fue para las colonias y promovimos mucho el tequio. Así fue como triplicamos los recursos con los que contábamos. El manejo adecuado de las finanzas, y todo el rollo de honestidad, legalidad, nosotros lo dijimos antes que López Obrador y lo seguimos sosteniendo. Si no vigilas los dineros y a las gentes que manejan los dineros, no camina tu administración.

También denuncié al pan de flojos y de corruptos y me expulsaron tres veces, aunque yo no era panista.

 

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