Los cinco países europeos con asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU —Reino Unido, Francia, Dinamarca, Grecia y Eslovenia— expresaron este martes su rechazo al mecanismo propuesto por Israel para la distribución de ayuda humanitaria en Gaza, al considerar que prioriza intereses militares y políticos por encima de las necesidades urgentes de la población civil.
En una declaración conjunta, la embajadora británica Barbara Woodward afirmó:
“No podemos apoyar ningún modelo que ponga los objetivos militares o políticos sobre las necesidades de la población, o que socave la capacidad de la ONU y otras agencias de operar de forma independiente”.
El grupo europeo subrayó que cualquier canal para la distribución de ayuda debe ser “independiente, imparcial y neutral”, respetando el derecho internacional humanitario. Pese a las objeciones, el mecanismo israelí ya ha sido respaldado por el gobierno de Estados Unidos, lo que ha generado tensiones diplomáticas en el seno del Consejo.
Una advertencia desde la ONU
Minutos después, en una sesión ante el propio Consejo, el subsecretario general de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, advirtió que el plan de Israel “no es la respuesta” para atender la crisis humanitaria en Gaza. Explicó que la propuesta “excluye en la práctica a muchos, incluidos personas con discapacidades, mujeres, niños, ancianos y heridos”, además de fomentar nuevos desplazamientos y exponer a miles de personas a mayores riesgos.
Fletcher fue contundente: “Hace del hambre una moneda de cambio y es un espectáculo cínico, una distracción deliberada. Si algo de esto importa, no formen parte de esto”.
También reveló que la ONU ha sostenido hasta doce reuniones con autoridades israelíes para diseñar un mecanismo humanitario viable, sin resultados satisfactorios hasta el momento.
Antecedente y preocupación global
El rechazo europeo se suma al creciente escepticismo internacional sobre el manejo israelí del conflicto en Gaza, especialmente en torno al acceso de alimentos, medicinas y servicios esenciales en medio de una catástrofe humanitaria creciente. Las voces desde Europa y la ONU coinciden en que cualquier mecanismo que condicione la asistencia a fines militares vulnera principios fundamentales del derecho internacional.
Mientras continúan las deliberaciones en la ONU, crece la presión para establecer un corredor humanitario real, bajo supervisión neutral y sin interferencias de actores en conflicto.



