La contaminación provocada por fragmentos de cohetes de la empresa SpaceX en las costas de Tamaulipas encendió las alarmas ambientales en México. La Presidenta Claudia Sheinbaum abordó el tema en su conferencia matutina de este jueves 19 de junio, tras una investigación publicada por medios nacionales que documentan los daños ecológicos derivados de las pruebas espaciales realizadas desde Texas.
“Sí vi la nota, pedí hoy en la mañana que pudiera revisarse por parte de la Agencia Digital, que es la que tiene la parte aeroespacial, y después también Medio Ambiente y otras secretarías que nos puedan dar información…”, declaró la mandataria desde Palacio Nacional.
La advertencia no es menor. El 27 de mayo, un cohete Starship de SpaceX explotó durante su reingreso a la Tierra, dispersando toneladas de basura espacial en el Golfo de México. Apenas unos días después, comenzaron a aparecer fragmentos en Playa Bagdad, Matamoros: restos de aluminio, fibra de vidrio, tanques metálicos, etiquetas con el logo de la compañía de Elon Musk, e incluso piezas del tamaño de un tráiler.
#MañaneraDelPueblo 🛰 Se investigará basura espacial de Elon Musk
La Presidenta @Claudiashein, aseguró que se investigará, de mano de la agencia digital y la secretaría de medio ambiente, sobre la supuesta basura espacial proveniente de @SpaceX, de @elonmusk. pic.twitter.com/fWYLbzSJtS
— El Soberano (@ElSoberanoMX) June 19, 2025
La organización Conibio Global documentó que los residuos de SpaceX se han esparcido por más de 40 kilómetros del litoral mexicano. En esa misma franja anidan especies protegidas como la tortuga lora, y pescadores locales han reportado una caída del 40% en sus capturas desde que iniciaron los lanzamientos de Starship en 2023.
La contaminación afecta desde el plancton hasta los grandes mamíferos marinos: microplásticos ingeridos por peces, obstrucciones intestinales en tortugas, y enredos de fauna en redes de residuos. El impacto ya es visible: delfines muertos, peces contaminados y una flora marina amenazada por componentes tóxicos no biodegradables.
¿Quién responde?
Aunque SpaceX prometió enviar brigadas de limpieza a Playa Bagdad los días 5 y 6 de junio, organizaciones civiles han señalado que los esfuerzos han sido insuficientes y exigen a la empresa asumir plenamente su responsabilidad ambiental. “México no es el patio trasero de SpaceX”, sentenció Jesús Elías Ibarra, presidente de Conibio Global.
Por su parte, el gobierno de Tamaulipas interpuso una denuncia formal ante Profepa, y el Congreso local exhortó a instancias federales como Semar, Semarnat y la Secretaría de Relaciones Exteriores a investigar y deslindar responsabilidades.
Un problema sin regulación
A nivel internacional, la basura espacial enfrenta un vacío legal. Aunque existen lineamientos de sostenibilidad adoptados por la ONU, su cumplimiento es voluntario. Mientras tanto, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos ha autorizado a SpaceX hasta 25 lanzamientos anuales desde Texas, sin que se evalúen a fondo los riesgos ambientales que implican para países vecinos.
Con sus instalaciones a solo 4.5 kilómetros de la frontera mexicana, cada prueba fallida de SpaceX representa una amenaza directa para el Golfo de México, sus especies protegidas y las comunidades que viven del mar.
La solicitud de la Presidenta Sheinbaum marca un primer paso para exigir rendición de cuentas.



