viernes, 17 abril 2026
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Funcionario panista que cobra en el Ayuntamiento se esconde para violentar a Brenda Ríos

Durante meses, César Alejandro Heredia Yapor se dedicó a insultar y humillar cobardemente a mujeres y opositores desde la penumbra de un programa digital que disfrazaba la violencia de “sátira”. Hoy, los hechos confirman que no se trataba de un ciudadano crítico: es un empleado del Municipio de Chihuahua que cobraba puntualmente con dinero público mientras perpetraba ataques partidistas.

Documentos obtenidos vía transparencia revelan que Heredia Yapor ocupa un puesto de confianza como jefe de oficina en la Oficialía Mayor del Ayuntamiento, con un salario mensual de $17,682.02 pesos. Mientras se presentaba en “Grillada Libre” cubierto con una máscara para esconder su identidad, su nómina era costeada por el gobierno municipal que encabeza Marco Bonilla.

Lejos de ser un caso aislado, este montaje exhibe el doble discurso de una administración que presume su compromiso con los derechos de las mujeres cada 8 de marzo, pero mantiene en sus filas a operadores que se dedican a la calumnia y la violencia política de género.

 

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La diputada de Morena, Brenda Ríos Prieto, denunció públicamente el papel de Heredia Yapor como parte de una maquinaria de propaganda financiada por el erario para golpear a mujeres en la política y a cualquiera que se atreva a pensar distinto. “La congruencia se demuestra con acciones, no con discursos”, advirtió la legisladora.

«Durante meses, este personaje se escondió tras una máscara para insultar, humillar y violentar a mujeres que participamos en la vida pública».

«Hoy, los medios le quitan la máscara. Y lo que queda expuesto es lo que siempre fue: violencia machista, no sátira».

El caso Heredia Yapor es un ejemplo claro de cómo se usan cargos públicos y recursos municipales para alimentar el odio, normalizar la misoginia y tratar de intimidar voces opositoras. No sólo es inadmisible: es ilegal y profundamente inmoral.

La política no puede seguir tolerando a funcionarios encapuchados que lucran con el insulto mientras cobran en nómina oficial. Hoy quedó claro que la máscara solo tapaba lo que siempre fue: cobardía, machismo y simulación.

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