Bomberos de Coahuila, binomios caninos y voluntarios desafían el miedo a la deportación para salvar vidas
En medio de una de las peores tragedias naturales recientes en Texas —con más de 104 muertos y decenas de desaparecidos—, la comunidad mexicana, incluidos migrantes indocumentados y cuerpos de rescate especializados, ha demostrado una vez más su enorme capacidad de solidaridad y entrega.
Desde el pasado 4 de julio, cuando el río Guadalupe se desbordó y arrasó comunidades enteras en Texas Hill Country, brigadas de emergencia de México han cruzado la frontera para apoyar directamente en las labores de búsqueda y rescate. Especialmente destacada ha sido la labor de bomberos de Acuña, Coahuila, quienes, junto con personal de la Fundación México 911 y binomios caninos, se integraron de inmediato a las tareas en el condado de Kerr.
Equipados con herramientas de rescate, lanchas, cuerdas y detectores de vida, los bomberos mexicanos trabajan codo a codo con los servicios de emergencia texanos. Su experiencia en desastres naturales, desde terremotos hasta inundaciones, ha sido crucial para recuperar cuerpos, rescatar personas atrapadas y localizar desaparecidos.
“Han sido días agotadores, pero ver a los bomberos mexicanos llegar con sus perros rescatistas fue un alivio”, comentó Ameli De los Cobos, voluntaria en la zona de desastre. “Están entrenados, organizados, y sobre todo tienen un enorme corazón. Son nuestros héroes”.
Jorge Gama Jiménez, migrante mexicano que también participa como voluntario, relató entre lágrimas cómo ha sido ayudar pese al miedo constante a ser deportado. “Las autoridades nos quieren fuera, pero aquí estamos salvando vidas”, dijo.
Además de los cuerpos oficiales, miles de migrantes —legales e indocumentados— se han unido espontáneamente a las labores de apoyo. Jóvenes como Silvana Garza Valdez y María Paula Zárate, ambas de 19 años, rescataron a 20 niñas del Camp Mystic cuando la corriente arrasó el lugar.
En paralelo, las denuncias por fallas en las alertas de evacuación han generado indignación. Las sirenas comunitarias en varias zonas latinas no funcionaban desde hace dos años, según vecinos. Aunque la secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Kristi Noem, negó una falla sistemática, los testimonios contradicen la versión oficial.
El consulado de México en San Antonio, bajo instrucción del embajador Esteban Moctezuma Barragán, ha brindado asistencia a más de 30 connacionales afectados y se mantiene en contacto con autoridades locales y familias como la de Leonardo Romero, su esposa Natalia y su bebé, todos desaparecidos tras el desastre.
La Presidenta Claudia Sheinbaum reiteró el apoyo del gobierno mexicano a las comunidades afectadas y reconoció públicamente el trabajo de los bomberos, rescatistas y migrantes mexicanos en esta crisis.
Mientras Donald Trump acusa al gobierno de Joe Biden por la tragedia, los verdaderos protagonistas del rescate —bomberos mexicanos, migrantes voluntarios y jóvenes solidarios— continúan, día y noche, buscando sobrevivientes entre el lodo, los escombros y el agua estancada.


