Durante la conferencia matutina de este miércoles, la Presidenta, Sheinbaum Pardo, comentó que la gentrificación es un proceso que se vive tanto en la capital mexicana como en otras ciudades de México, y de todo el mundo, en donde la población originaria de una cierta localidad se ve desplazada por la llegada de nuevos habitantes con mayor nivel adquisitivo, pero en ocasiones son incentivados por el gobierno, por lo que señaló al Cartel inmobiliario.
«Porque una cosa es que se cambié el uso de suelo y puedas construir un edificio de 20 pisos legalmente; y otra cosa es que construyas un edificio de 20 pisos donde se permite uno de 2. Eso es el cártel inmobiliario, desarrollado principalmente en la alcaldía Benito Juárez, desde que fue alcalde el actual presidente del PAN, (Jorge Romero), para que no haya duda», señaló la Mandataria Federal
Es verdad, el fenómeno que hoy expulsa a vecinas y vecinos de colonias históricas de la ciudad, como Roma, Condesa, Juárez y Centro Histórico, no es una casualidad urbana: es un proyecto deliberado impulsado por gobiernos panistas y los grandes desarrolladores, conocidos como “cártel inmobiliario”.
Desde hace más de una década, las Alcaldías bajo gobiernos panistas habilitaron megaproyectos e infraestructura cuyo objetivo era atraer capital privado y forasteros, sin considerar el impacto social . Esto incluyó zonas hoy emblemáticas como Santa Fe, Polanco, Interlomas o Mitikah en Benito Juárez, donde los impuestos a la propiedad aumentaron hasta 500 % y el costo de los servicios se triplicó
Durante décadas, el llamado cártel inmobiliario operó con total impunidad gracias a la complicidad de funcionarios panistas: otorgaron permisos ilegales, violaron el uso de suelo y convirtieron zonas populares en paraísos para inversionistas y turistas extranjeros. Hoy, la renta de un departamento en colonias como la Roma o la Condesa rebasa los 25 mil pesos, obligando a miles de familias a abandonar la ciudad.
Los panistas no solo permitieron esta transformación injusta, la promovieron activamente. En Benito Juárez —símbolo del cártel inmobiliario— se construyeron más de 130 inmuebles de forma ilegal, muchos de ellos con departamentos vacíos dedicados a Airbnb. Mientras tanto, la vivienda social fue abandonada, y los servicios públicos colapsaron.


