Ciudad de México a 1 abril, 2026, 8: 05 hora del centro.
Ciudad de México a 1 abril, 2026, 8: 05 hora del centro.
40 Horas

Nuevo régimen tributario para las bebidas alcohólicas: Proteger con mayor recaudación

Resumen Ejecutivo

La industria cervecera mexicana, símbolo de orgullo nacional y motor económico, enfrenta una paradoja: aunque México es el primer exportador mundial de cerveza y el hogar de marcas icónicas, más del 98% del mercado interno está controlado por dos corporaciones extranjeras –AB InBev (Grupo Modelo) y Heineken México–. Esta concentración de mercado, consolidada tras la venta de ambas cerveceras en la última década, ha creado un entorno en el que las microcervecerías, bodegas de vino nacional y productores de destilados tradicionales luchan por sobrevivir en condiciones fiscales y comerciales adversas.
El actual esquema del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), basado en un modelo ad valorem (porcentaje sobre el precio de venta), ha demostrado ser regresivo, ineficiente y anticompetitivo. Penaliza desproporcionadamente a productos de calidad y valor agregado –como la cerveza artesanal y el vino mexicano– al mismo tiempo que favorece a los grandes volúmenes, productos de baja calidad -nocivos para la salud- , y precios bajos típicos de las multinacionales. Este marco impositivo desalienta la formalización de pequeños productores, incentiva el consumo de bebidas baratas y de alto contenido alcohólico, y perpetúa la dependencia económica de la industria a capital extranjero. Las propuestas centrales del artículo son un cambio el el régimen fiscal de la cerveza, que sustituya el esquema ad valorem por un modelo ad quantum, que grave a las bebidas alcohólicas según su contenido real de alcohol y el desmantelamiento de barreras de distribución impuestas por los grandes consorcios cerveceros y garantizar un acceso equitativo al mercado para todas las cervecerías, vinícolas y destilerías artesanales.
El modelo tributario propuesto, con tasas diferenciadas por categoría y volumen de producción, permitiría:
• Nivelar la competencia para microcervecerías, vitivinícolas y destilerías artesanales mexicanas. • Incentivar la calidad y el arraigo regional, alineándose con las prioridades del Plan México de la presidenta Sheinbaum y sus Polos de Desarrollo Regional. • Mejorar la recaudación sin aumentar las tasas generales, cerrando brechas de evasión y contrabando.

1• Contribuir a la salud pública, encareciendo las bebidas de mayor daño potencial y corrigiendo distorsiones del consumo nocivo. El artículo incorpora antecedentes históricos de la industria cervecera, datos económicos recientes y un análisis de experiencias internacionales para demostrar que la transición a un IEPS ad quantum es técnica y políticamente viable. Asimismo, se argumenta que esta reforma permitiría recuperar la soberanía productiva en un sector que, a pesar de producir en suelo mexicano, hoy exporta la mayor parte de sus utilidades al extranjero. En conclusión, un nuevo régimen fiscal para la cerveza y bebidas alcohólicas en México no solo corregiría distorsiones del pasado, sino que abriría la puerta a un futuro de mayor equidad, desarrollo regional y orgullo nacional. La coyuntura política de 2025 y la elaboración de la Ley de Ingresos 2026 ofrecen una ventana de oportunidad única para impulsar esta transformación estructural. 1. Introducción La cerveza es parte integral de la historia económica y cultural de México. Desde la fundación de las primeras cervecerías en el siglo XIX por empresarios inmigrantes, invitados por el gobierno de Porfirio Díaz para abatir el consumo de pulque, hasta la consolidación de dos grandes grupos cerveceros nacionales en el siglo XX, la industria cervecera mexicana se convirtió en emblema nacional y en potencia global.

Hoy México es el cuarto productor de cerveza del mundo y el primer exportador global, con marcas icónicas como Corona y Modelo, que han llevado el nombre de México a 180 países. Sin embargo, esta historia de éxito tiene un giro paradójico: las dos cerveceras que dominan más del 98% del mercado mexicano –Grupo Modelo y Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma– ya no son empresas mexicanas, sino filiales de corporaciones extranjeras. Grupo Modelo forma parte del gigante multinacional AB InBev (con sede en Bélgica/Brasil) desde 2013, mientras que Cuauhtémoc Moctezuma fue adquirida por Heineken (Países Bajos) en 2010. Esta extranjerización de un sector tradicionalmente nacional plantea interrogantes sobre la justicia y eficacia del régimen fiscal vigente, que pareciera favorecer el estatus quo oligopólico extranjero, en detrimento de los productores nacionales emergentes. 1.1 Crecimiento de las cervecerías artesanales, la industria del vino y los destilados tradicionales 2Paralelamente, en las últimas dos décadas México ha vivido el auge de la cerveza artesanal y el resurgimiento de bebidas nacionales con Denominación de Origen –como vinos mexicanos, tequila, mezcal, sotol, charanda, bacanora, raicilla, entre otros– que aportan dinamismo, innovación y valor cultural.

El número de microcervecerías independientes se ha disparado de apenas unas cuantas pioneras a más de 1,400 cervecerías artesanales en 2023, impulsando economías regionales de Baja California, Jalisco, Nuevo León y Ciudad de México. Asimismo, la industria vitivinícola nacional se expande con más de 17 estados productores de uva, y los destilados tradicionales mexicanos ganan prestigio internacional. Pese a este dinamismo, su participación de mercado sigue siendo marginal: la cerveza artesanal aún representa apenas 0.22% del volumen del mercado cervecero y el vino nacional menos del 1.5% del consumo total de vinos en el país (el resto son importados). Las bebidas destiladas con Denominación de Origen (tequila, mezcal, etc.) juntas constituyen solo alrededor de 3.4% del mercado de alcoholes.

Detrás de estas cifras subyace una realidad preocupante: un marco fiscal y de mercado inequitativo que frena el desarrollo de los pequeños y medianos productores mexicanos, perpetuando el dominio de un duopolio extranjero. La propuesta central de este artículo es transitar de un esquema ad valorem (porcentaje sobre el precio) a un esquema ad quantum (cuota fija por volumen de alcohol), con tasas diferenciadas por tipo de producto y graduación alcohólica. Esta reforma haría el sistema tributario más justo, transparente y eficiente, nivelando la cancha para los productores artesanales y regionales, sin detrimento de la salud pública. Asimismo, se alinea estratégicamente con las prioridades del nuevo gobierno –Plan México, Polos de Desarrollo Regional, iniciativa “Hecho en México”– al fomentar la producción nacional, el desarrollo comunitario y la soberanía económica. A continuación, se presenta el diagnóstico de la situación vigente, la propuesta de modernización del régimen y sus beneficios esperados, incorporando antecedentes históricos, datos de mercado y referencias oficiales actualizadas. 2. Diagnóstico: Duopolio extranjero y esquema fiscal inequitativo 2.1 Una industria concentrada en manos extranjeras. Históricamente, el mercado cervecero mexicano ha operado como un duopolio altamente concentrado, resultado de décadas de consolidación y economías de escala. Desde mediados del siglo XX, Grupo Modelo y Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma (FEMSA) acapararon la producción nacional, beneficiándose de vastas redes de distribución y del gusto de varias generaciones de consumidores. Para 2010, estas dos empresas controlaban virtualmente todo el mercado 3doméstico. Las transacciones ocurridas en 2010 y 2013 internacionalizaron por completo el sector: Heineken absorbió la operación de Cuauhtémoc Moctezuma, y AB InBev adquirió Grupo Modelo. A la fecha, Grupo Modelo (AB InBev) ostenta cerca del 57% del mercado y Heineken México alrededor del 40%, sumando más del 98% de las ventas de cerveza en México. Esta abrumadora concentración –equiparable a un oligopolio de libro de texto– ha derivado en poder de mercado para las multinacionales, las cuales imponen condiciones en canales de venta y ejercen influencia sobre proveedores y puntos de venta. La consecuencia para los pequeños productores ha sido una posición frágil y rezagada. Pese al crecimiento exponencial de las microcervecerías artesanales en número (más de 1,400) y en volumen (+2100% en la última década), su cuota de mercado apenas roza un cuarto de punto porcentual (0.22%).

Diez años después de que la autoridad antimonopolios (COFECE) supuestamente eliminara las cláusulas de exclusividad en restaurantes y bares (2013), los cerveceros independientes siguen “peleando por alcanzar el 1%” del mercado. Esto indica que las barreras de entrada y expansión persisten: los canales de distribución continúan dominados de facto por las grandes cerveceras, prevalecen prácticas como incentivos a restauranteros/meseros para favorecer marcas industriales, y los pequeños fabricantes enfrentan dificultades para “ganarse” al consumidor local y luego competir por anaqueles en retail. En palabras de un actor del sector, “en México después de 10 años, todos [los artesanales] siguen batallando con los grandes, principalmente en los temas económicos, alcances y precios”. La falta de acceso real al mercado –más que una falta de demanda de los consumidores– es uno de los factores que imponen un techo artificial al desarrollo de la cerveza artesanal mexicana. 4Participación de Mercado Cerveceras Artesanales 0.22, 0% Otros 3% Heineken México 40% AB InBev (Grupo Modelo) 57% AB InBev (Grupo Modelo) Heineken México Cerveceras Artesanales Otros El resultado es una paradoja: un sector efervescente, innovador y apreciado por el público convive con una estructura de mercado que asfixia su crecimiento, perpetuando el dominio de dos corporaciones extranjeras. 2.2 El IEPS ad valorem: un impuesto regresivo y anticompetitivo. A esta concentración de mercado se suma un problema igual de importante: el esquema fiscal vigente para las bebidas alcohólicas, particularmente el IEPS, es inequitativo y obsoleto. Actualmente, la Ley del IEPS grava las cervezas, vinos y licores con tasas ad valorem escalonadas según su graduación alcohólica: 26.5% del precio de venta para bebidas hasta 14° G.L., 30% para bebidas de 14°– 20° G.L., y 53% para las de más de 20° G.L.. En el caso de la cerveza industrial, prácticamente toda (4°–8° G.L.) cae en la tasa del 26.5%. Esto significa que el impuesto se calcula sobre el precio de venta, trasladándose en cascada a lo largo de la cadena comercial. En apariencia suena lógico (precio mayor, impuesto mayor), pero en la práctica genera graves distorsiones: • Penalización a la calidad y al valor agregado. 5Al gravar sobre precio y no sobre contenido de alcohol, el IEPS actual penaliza desproporcionadamente a los productores artesanales y premium, cuyos precios son más altos debido a insumos de calidad y menores economías de escala. Una cerveza artesanal (ej. una IPA de microcervecería) que cuesta varias veces más que una lager industrial termina pagando hasta cinco veces más impuesto en términos absolutos que una cerveza comercial de igual volumen y graduación. Es decir, dos cervezas con el mismo contenido alcohólico aportan al fisco montos radicalmente distintos de IEPS, solo porque una es de mayor precio. Lo mismo ocurre con un vino mexicano boutique de $300 pesos la botella frente a un vino importado económico de $100 – ambos de ~12% Alc.: el primero paga alrededor de $80 pesos de IEPS y el segundo apenas $26.5 pesos.

Esta estructura actual castiga la calidad y el valor agregado, encareciendo injustamente los productos regulados de mayor precio (muchos de ellos nacionales) y abaratando en términos relativos los productos más económicos. Desde la perspectiva de salud pública, resulta contraproducente: se incentiva el consumo de alcohol de bajo costo y alta graduación entre los sectores más vulnerables, mientras que los productos premium –que suelen consumirse con más moderación– reciben un castigo tributario. • Brecha fiscal entre categorías y ventaja a los grandes volúmenes. El esquema ad valorem, aplicado uniformemente dentro de rangos amplios de grados alcohólicos, ha provocado una brecha de carga fiscal entre categorías de bebidas. Por ejemplo, la cerveza industrial y los aguardientes de caña baratos (destilados de caña de 25–30% Alc., vendidos en envases tetrapak o plástico) son los productos más vendidos en México y, paradójicamente, los que menos impuestos pagan en proporción a su volumen de alcohol puro consumido. Con $100 pesos hoy se pueden adquirir hasta 3 litros de alcohol (p. ej. destilados de caña adulterados o de baja calidad) para embriagarse en una sola ocasión, ya que esos productos suelen subvaluarse para pagar menos IEPS y esquivar la tasa del 53%. En cambio, bebidas con Denominación de Origen como tequila, mezcal o incluso cerveza artesanal –producidas de manera formal y con mayor costo unitario– enfrentan una carga fiscal efectiva mucho mayor relativa a su volumen. Según datos oficiales, la cerveza aporta 93.4% del volumen de alcohol consumido en México, los destilados 3.4%, los RTDs 2.1% y el vino apenas 1.1%. Sin embargo, la recaudación de IEPS no guarda esa proporción, ya que buena parte de los destilados económicos elude impuestos vía contrabando técnico o prácticas informales. Se estima que el actual esquema permite la evasión de alrededor de $11 mil millones de pesos anuales en IEPS (vía subvaluación de precios, contrabando y mercado clandestino), recursos que 6el fisco deja de percibir.

Esto no solo merma la hacienda pública, sino que distorsiona la competencia: los evasores y productores informales venden más barato, desplazando a productores formales que sí cumplen sus obligaciones. • Carga desproporcionada a micro y pequeños productores. Las pequeñas cervecerías, vinícolas y destilerías artesanales enfrentan un doble obstáculo: por un lado, sus costos de producción son altos (materias primas de calidad, procesos artesanales intensivos en mano de obra, escasa infraestructura) y, por otro, el cumplimiento fiscal y regulatorio es complejo y oneroso. Actualmente deben lidiar con un multi-IEPS (diferentes tasas, acreditamientos complicados) y trámites de verificación que resultan engorrosos para quien no cuenta con departamentos fiscales dedicados. Muchas microempresas carecen de la estructura para navegar esta carga administrativa, viéndose orilladas a permanecer en la informalidad o a estancarse.

El resultado es que los productores artesanales nacionales (cerveza, vino, destilados DO) operan con márgenes muy estrechos o nulos, ya que gran parte de su sobreprecio frente a los productos industriales se “pierde” en impuestos más altos, sin que ello se traduzca en mayores utilidades. Este drenaje fiscal estrangula su capacidad de reinversión, innovación y crecimiento, impidiéndoles alcanzar escalas mayores. En contraste, las cerveceras transnacionales disfrutan de economías de escala inmensas, un poder de fijación de precios y descuentos, y pagan efectivamente menos IEPS por litro de cerveza (dada su estructura de costos baja y precios de venta moderados). Así, el marco tributario actual se comporta de manera regresiva: los pequeños productores nacionales pagan más impuestos por unidad de producto que los gigantes industriales, consolidando una ventaja competitiva artificial para estos últimos. En síntesis, el diagnóstico revela un círculo vicioso: un mercado de cerveza dominado por un duopolio extranjero y un IEPS ad valorem que agrava la concentración al favorecer a quien produce barato a gran escala. Los sectores emergentes –cervecerías regionales, bodegas de vino mexicanas, destilerías de mezcal/tequila artesanales– cargan con un impuesto inequitativo que encarece sus productos y reduce su competitividad, a la par que enfrentan dificultades de acceso al mercado por prácticas anticompetitivas de los grandes. Este estado de cosas no solo atenta contra la justicia tributaria y la competencia económica, sino que contraviene objetivos de salud pública (al privilegiar voluminosos consumos de alcohol barato) y desaprovecha oportunidades de desarrollo regional y generación de valor agregado local. Existe, por tanto, una necesidad 7 impostergable de reformar el régimen fiscal de la cerveza y bebidas alcohólicas en México para corregir estas distorsiones. Más allá de la inequidad económica, el diseño ad valorem fracasa en su objetivo extrafiscal de proteger la salud pública. Un impuesto pensado para desincentivar el consumo nocivo debería gravar lógicamente el componente dañino del producto: el alcohol puro. Sin embargo, el sistema actual grava el precio y no la cantidad de alcohol, lo cual abarata fiscalmente las bebidas más fuertes y baratas, incentivando patrones de consumo de riesgo entre los sectores de menores ingresos. Estudios recientes señalan que en México es posible comprar una botella de aguardiente de 750 ml con 28° de alcohol por apenas $45 pesos, e incluso presentaciones de casi un litro de bebidas destiladas por menos de $20 pesos. Bajo el esquema vigente, estos productos de alto contenido alcohólico y bajo precio son los que menos IEPS pagan en términos relativos, facilitando su acceso para jóvenes y poblaciones vulnerables.

Como advierten Farfán et al. (2024), el modelo actual basado en el precio “permite el acceso a bebidas con altos grados de alcohol a precios bajos, agravando problemas de salud pública como el alcoholismo y afectando principalmente a las poblaciones de menores ingresos”. Consecuentemente, el impacto social y sanitario del IEPS cervecero es limitado pese a su importante recaudación (representa ~33% del IEPS no petrolero). En conclusión, el IEPS ad valorem no es simplemente un impuesto mal calibrado; es una falla de política pública en múltiples frentes. Económicamente, es regresivo y anticompetitivo, imponiendo una carga fiscal desproporcionada a la cerveza artesanal (y otros productores emergentes) y operando en la práctica como barrera de entrada sancionada por el Estado. En términos de salud pública, su lógica es perversa: al gravar el precio en lugar del alcohol, abarata las bebidas de mayor graduación y bajo costo, socavando su propósito extrafiscal de moderar el consumo nocivo. Este estado de cosas no solo atenta contra la justicia tributaria y la competencia económica, sino que contraviene objetivos de salud pública al privilegiar voluminosos consumos de alcohol barato, y desaprovecha oportunidades de desarrollo regional y generación de valor agregado local. Existe, por tanto, una necesidad impostergable de reformar el régimen fiscal de la cerveza (y bebidas alcohólicas en general) para corregir estas distorsiones. 3. Propuesta: Hacia un régimen ad quantum diferenciado y justo Frente al panorama descrito, diversos actores de la industria y del ámbito político-fiscal convergen en la propuesta de modernizar el IEPS migrando de un modelo ad valorem a un modelo ad quantum. Esta reforma, respaldada por ocho recomendaciones internacionales (OMS, OCDE) y por la experiencia de más de 80 países, consiste en gravar las bebidas alcohólicas con base en su contenido de alcohol puro, en lugar del valor comercial. A grandes rasgos, cada bebida pagaría una cuota fija por cada litro de etanol que contenga, con diferenciación según el tipo de producto. Los elementos clave de la propuesta son: • Reemplazo del esquema ad valorem por ad quantum: El IEPS se calcularía aplicando una tarifa específica (en pesos) por volumen de alcohol puro (p. ej., por cada litro de alcohol etílico 100%). Esto desvincula el impuesto del precio final de venta y lo vincula directamente a la cantidad de alcohol en la bebida. Por ejemplo, una cerveza de 5% Alc. pagaría lo mismo independientemente de si cuesta $20 o $100 pesos; lo relevante sería su ~0.05 L de alcohol puro contenido. De esta forma, a igual alcohol, igual impuesto, creando un “piso parejo” para todas las marcas y segmentos. Se terminaría la situación actual donde la cerveza artesanal (más cara) paga mucho más impuesto que la industrial barata por un mismo volumen alcohólico.

Esta neutralidad tributaria favorecerá la competencia leal basada en calidad, sabor e innovación, no en ventajas fiscales por precio. Además, se alinea con el principio de salud pública: quien consume más alcohol (no quien gasta más dinero) es quien contribuirá más impuestos, enviando señales de precio más claras sobre el contenido etílico de las bebidas. • Tasas diferenciadas por categoría de bebida y graduación alcohólica: Si bien el corazón del esquema es gravar por volumen de alcohol, la propuesta contempla ajustar las cuotas según el tipo de bebida para reflejar consideraciones culturales y económicas. Países con impuestos ad quantum suelen establecer tablas de cuotas: p. ej., X pesos por litro de alcohol en cerveza y vino, y una cuota mayor por litro de alcohol en licores fuertes, etc., atendiendo al potencial daño o patrón de consumo de cada categoría. En México se plantea una cuota base para cervezas y vinos (bebidas de baja graduación) y una cuota mayor para destilados (alta graduación), manteniendo cierta progresividad. Asimismo, se sugiere introducir rangos o tramos: por ejemplo, no gravar con la misma intensidad un vino de 12% que un licor de 40%, sino que la tarifa por litro de alcohol aumente en tramos de graduación. Esto garantiza que el impuesto siga desincentivando más el consumo de bebidas de alta graduación (consistentes con su mayor riesgo sanitario). Importante: aun con diferencias, el método base seguiría siendo el volumen de etanol, no el precio ni el volumen de líquido total. 9• Equidad competitiva: Un esquema ad quantum elimina la penalización fiscal a la calidad y a la pequeña escala, corrigiendo la distorsión anticompetitiva actual. Un litro de alcohol en una cerveza artesanal de alta calidad pagaría exactamente el mismo impuesto que un litro de alcohol en una cerveza industrial de bajo costo. Esto quita ventajas artificiales y crea un campo de juego nivelado donde las empresas compiten por la preferencia del consumidor, no por quien puede aprovechar mejor una laguna fiscal. En palabras llanas: se acabaría el trato fiscal desigual que hoy beneficia al duopolio y perjudica al productor independiente. La Unión de Microcervecerías y expertos fiscales llevan años abogando por este cambio como condición para nivelar la competencia en el sector. • Alineación con la salud pública: Gravar directamente el componente nocivo (el alcohol) haría que las bebidas con alto contenido alcohólico y muy baratas paguen más impuesto, encareciéndose en el anaquel. Esto enviaría señales de precio adecuadas para desalentar el consumo de riesgo, especialmente entre jóvenes y grupos vulnerables. El esquema ad quantum corrige la perversión del modelo actual, en el cual es posible emborracharse con pocos pesos. La OMS y otros organismos internacionales recomiendan impuestos así enfocados al alcohol puro por su efectividad para reducir daños asociados al abuso de alcohol.

De hecho, los investigadores Farfán y Bruera (Ethos, 2024) estiman que con esta reforma se promovería el consumo responsable, eliminando distorsiones que hoy abaratan las bebidas más peligrosas e incentivando la producción de bebidas de menor graduación alcohólica. En suma, el IEPS se convertiría en un verdadero impuesto a la salud, donde quien bebe más alcohol, paga más, cumpliendo con su objetivo sanitario. • Transparencia administrativa y formalización del sector: El cálculo del impuesto bajo el modelo propuesto sería más simple y fácilmente verificable, pues se basa en información que ya aparece en la etiqueta de cualquier bebida (volumen y porcentaje de alcohol). Esto facilita la fiscalización: el SAT ya no tendría que auditar complejas cadenas de valor para determinar precios de transferencia, sino solo medir volúmenes de etanol. Al reducir la complejidad, se cierran espacios a la evasión y elusión fiscal (por subvaluación de facturas, por ejemplo), ya que el precio deja de ser relevante para el IEPS. La recaudación se puede concentrar en la «primera venta» (productores e importadores), simplificando los controles. De hecho, 10se calcula que la modernización podría reducir en alrededor de 8,500 millones de pesos anuales las pérdidas por evasión e ilegalidad en este impuesto, al integrar a la formalidad a productores y distribuidores que hoy operan al margen.

Una administración tributaria más sencilla no solo mejora la eficiencia recaudatoria, sino que incentiva la participación formal de los pequeños productores, al facilitar el cumplimiento y eliminar la carga fiscal desproporcionada que los orilla a la informalidad. • Protección a productos con Denominación de Origen y pequeños productores: Un componente fundamental es incorporar medidas de fomento y transición para no lesionar a las MIPYMES del sector ni a las industrias patrimoniales. El cambio propuesto incluye cuotas reducidas o estímulos fiscales para ciertos supuestos: o Cervecerías artesanales y microdestilerías: podría aplicarse una tasa reducida para pequeños volúmenes de producción (similar a como en EE.UU. y Europa se dan tasas menores de impuesto a los primeros barriles producidos por microcervecerías). Esto funcionaría como crédito fiscal o subsidio cruzado para apoyar el emprendimiento local sin mermar significativamente la recaudación total. o Bebidas con Denominación de Origen (DO): productos como tequila, mezcal, sotol, charanda, bacanora y también vino mexicano (que aunque no tiene DO única, se considera sector estratégico) podrían tener cuotas especiales ligeramente menores, reconociendo sus costos adicionales de certificación y su valor cultural. Por ejemplo, otorgar un trato preferencial a destilados 100% de agave para no equipararlos completamente con vodkas o rones industrializados. Esto impulsaría las cadenas productivas regionales ligadas a las DO y ayudaría a comunidades rurales que dependen de ellas. o Indexación en Unidades de Medida y Actualización (UMA): se propone expresar las cuotas de IEPS en términos de UMA (unidad indexada a la inflación) para que el impuesto se actualice automáticamente cada año. Así se evita la erosión inflacionaria de la recaudación y la necesidad de reformar la ley anualmente para ajustar montos. Esto aportaría transparencia y estabilidad al esquema tributario. • Cobro en el primer punto de la cadena (origen) y simplificación administrativa: Un cambio operativo crucial sería que el IEPS ad quantum se recaude en el primer eslabón: el productor o importador. A diferencia del modelo actual – donde el impuesto se va causando en cada venta y muchas veces se liquida 11hasta la etapa minorista– el nuevo esquema aseguraría que toda bebida pague el IEPS al salir de fábrica o al entrar al país. Esto facilita la fiscalización enormemente, pues la autoridad enfoca sus esfuerzos en relativamente pocos contribuyentes (productores formales e importadores) en vez de miles de puntos de venta. Se cierran espacios al llamado “huachicoleo fiscal”: con un cobro único de primera mano, desaparecen los incentivos para falsificar facturas o subvaluar precios de transferencia en la cadena.

Cada litro de alcohol queda gravado desde origen, eliminando la posibilidad de que en la venta final se simule un precio menor para pagar menos impuesto. Esta trazabilidad desde producción también dificulta la entrada de contrabando, pues cualquier volumen que no acredite haber pagado el IEPS a la tarifa por litro será evidentemente ilícito. Para los productores legales, el esquema es más sencillo de administrar: el cálculo del impuesto es directo (según grados alcohólicos que ya figuran en la etiqueta), se liquida en fábrica, y no hay que trasladar ni prorratear IEPS a lo largo de múltiples transacciones comerciales. Así, la reforma conllevaría menores costos administrativos y mayor certidumbre tanto para la autoridad fiscal como para la industria. • Recaudación eficiente y mayores ingresos sin aumentar tasas nominales: Todos los análisis técnicos apuntan a que un IEPS ad quantum bien diseñado podría recaudar igual o más que el esquema actual, corrigiendo sus fugas. De hecho, la Secretaría de Hacienda estima que es posible aumentar la recaudación anual en 15–25 mil millones de pesos sin elevar la carga promedio sobre el consumidor. Esto mediante una base gravable más amplia (se captarían impuestos hoy evadidos) y una mejor regulación del mercado. Por ejemplo, un estudio de la industria sugiere que con una cuota de $140 pesos por litro de alcohol, México habría recaudado 7,300 mdp adicionales en 2024, y con $155/L alrededor de 16,000 mdp adicionales. Escenario Recaudación estimada 2024 (millones de pesos) Incremento respecto al actual Régimen actual (ad valorem) 78,724 – Régimen propuesto (ad quantum)– Cuota $140/L alcohol puro 86,024 +7,300 Régimen propuesto (ad quantum)– Cuota $155/L alcohol puro 94,724 +16,000 Bajo el esquema actual, la Ley de Ingresos 2025 proyectó una recaudación de 78,724 millones de pesos por IEPS en bebidas alcohólicas. Con un IEPS ad quantum de $140/L de alcohol puro, se estima una recaudación adicional de +7,300 mdp, alcanzando 86,024 mdp. Con una cuota ligeramente 12superior de $155/L, la recaudación aumentaría en +16,000 mdp, llegando a 94,724 mdp. Esto se lograría sin aumentar las tasas nominales promedio, gracias a una base gravable más amplia y mejor fiscalización. En cualquier caso, no se propone subir la carga general, sino redistribuirla de forma más justa y efectiva. Para la mayoría de los consumidores, especialmente de cerveza comercial, el impacto en precios sería prácticamente imperceptible (podría incluso bajar unos centavos en cervezas baratas al ya no haber “sobreimpuesto” por ad valorem); mientras que para bebidas muy baratas de alta graduación, sí habría un ajuste al alza necesario para reflejar su verdadero contenido alcohólico (corrigiendo el problema de las “puntas” baratas que fomentan el consumo nocivo). En términos de finanzas públicas, la modernización del IEPS contribuiría a fortalecer la recaudación sin recurrir a nuevos impuestos ni a incrementos de tasas políticamente sensibles, algo valioso en el contexto de presión fiscal y post-pandemia. En resumen, el esquema ad quantum propuesto traería múltiples beneficios: equidad tributaria (mismo impuesto por mismo alcohol, “el que bebe más paga más”), eficacia sanitaria (desalentando los productos más nocivos por volumen de alcohol), reducción de la informalidad (al cerrar puertas a subvaluación y contrabando), simplicidad administrativa (cobranza en origen, índice UMA automático), y mayor recaudación sin afectar a los pequeños consumidores responsables.

Migrar el IEPS de las bebidas alcohólicas a un esquema ad quantum no solo es deseable sino necesario. Equivale a actualizar las reglas del juego para que reflejen nuestros objetivos presentes: apoyar a los productores nacionales – quienes invierten y generan empleos en suelo mexicano– , cobrar impuestos de manera más justa y efectiva, y reafirmar que la prosperidad económica puede ir de la mano con la salud pública. Países como Reino Unido, Australia, Canadá o Noruega ya gravan el alcohol puro con buenos resultados en control del consumo y recaudación; México, con toda su tradición cervecera y tequilera, debe modernizar su marco fiscal acorde al siglo XXI. Esta reforma brindaría un respiro y un impulso a las cervecerías regionales, a la emergente industria vitivinícola y a los destilados de agave que llevan el nombre de México. En palabras de Gabriel Farfán, si no se realiza este cambio, México seguirá enfrentando un sistema regresivo, en el que los sectores más vulnerables tienen fácil acceso a bebidas de alto riesgo, mientras los efectos positivos en la salud pública y la recaudación continuarán siendo insuficientes 134. Compatibilidad con el Plan México y el desarrollo regional.

La Presidenta Claudia Sheinbaum ha delineado en el “Plan México” una visión de crecimiento con sustentabilidad, reducción de desigualdades y fortalecimiento de la producción nacional. Entre sus ejes está detonar Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar en distintas regiones, impulsando industrias locales y generando empleos de calidad. En este sentido, la reforma al IEPS cervecero-licorero se inscribe perfectamente en dicha estrategia: • Por un lado, corrige una anomalía que hoy penaliza la producción “Hecha en México”. Las grandes cervezas comerciales, aunque elaboradas localmente, repatrian utilidades al extranjero; en cambio las cervezas artesanales, los vinos mexicanos y los mezcales/tequilas tradicionales reinvierten en sus comunidades. Un nuevo régimen fiscal que alivie la carga a estos últimos equivaldría a una política industrial de fomento a las PYMEs nacionales, congruente con la campaña “Hecho en México”. De hecho, uno de los principios declarados de la reforma es lograr una tributación más justa para las grandes corporaciones extranjeras y un incentivo a los productores nacionales. Esto envía un fuerte mensaje de soberanía económica: los impuestos dejarán de premiar a quienes compiten solo por precio y volumen (rubro dominado por multinacionales) para en cambio apoyar la calidad, la tradición y el arraigo local. • Por otro lado, muchos de los sectores beneficiados se concentran en regiones prioritarias: la cerveza artesanal tiene clústers en Baja California, Jalisco, Nuevo León, CDMX; el vino mexicano florece en el Valle de Guadalupe (Baja California), Querétaro, Coahuila y Guanajuato; el tequila es motor económico de Jalisco, el mezcal de Oaxaca, Guerrero y Durango, el sotol de Chihuahua, etc. Cada Denominación de Origen está ligada al desarrollo regional – campesinos cultivando agave o vid, empleo rural, turismo enológico y gastronómico – y representa una cadena de valor donde gran parte del beneficio se queda en México. Al contemplar cuotas diferenciadas o estímulos para estos productos, la modernización del régimen fiscal se convierte también en una política cultural y de desarrollo: protege patrimonios nacionales y genera derrama en comunidades tradicionalmente rezagadas.

Esto está en total sintonía con los Polos de Desarrollo y con el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030, que busca un crecimiento más incluyente territorialmente. • Adicionalmente, el discurso de la reforma puede articularse con un marco narrativo potente: se trata de justicia fiscal (que los grandes paguen lo que les corresponde y no ahoguen a los chicos), identidad nacional 14(apoyar lo mexicano, nuestras bebidas emblemáticas), responsabilidad social (combate al consumo nocivo juvenil) y eficiencia económica (más recaudación y menos evasión).

Estos mensajes clave ya han sido identificados en estudios de estrategia para impulsar la reforma y resultan atractivos para diversos actores políticos y sociales. En efecto, la ventana de oportunidad legislativa está abierta: la LXVI Legislatura que inicia y el primer Paquete Económico del nuevo gobierno (Ley de Ingresos 2026) ofrecen la coyuntura ideal para incorporar estos ajustes técnicos al IEPS. Al no implicar nuevos impuestos ni alzas abruptas de precios populares, la reforma ad quantum es políticamente viable y socialmente defendible, más aún si se comunica como parte del proyecto de transformación económica de la 4T. En concreto, la propuesta de modernización del régimen fiscal sectorial incluiría la modificación de la Ley del IEPS para redefinir el objeto gravable (de precio a mililitros de alcohol), la creación de una tabla de cuotas por categoría, la indexación a UMA, y disposiciones transitorias para la implementación gradual (permitiendo a la industria ajustar etiquetados, sistemas contables y precios). Se plantea también robustecer la coordinación interinstitucional – SHCP, Salud, Economía, COFECE, gobiernos estatales – para acompañar la transición con medidas regulatorias (verificación de grados alcohólicos, vigilancia a prácticas anticompetitivas) y de apoyo productivo (capacitación a microproductores, facilidades para su formalización). Todo esto con el objetivo de que al entrar en vigor el nuevo esquema (idealmente en 2026), su ejecución sea fluida, con legitimidad técnica y respaldo social. Régimen actual: Ad Valorem Régimen propuesto: Ad Quantum Definición Impuesto calculado como un porcentaje sobre el precio de venta del producto. Impuesto calculado como una cuota fija por litro de alcohol puro contenido en la bebida. Base gravable Valor monetario (precio de venta al público). Volumen de etanol (alcohol puro) contenido en el producto, independientemente del precio.

Tasas aplicadas (México) – Hasta 14° G.L.: 26.5%- 14° a 20° G.L.: 30%- Más de 20° G.L.: 53% Ejemplo propuesto:- $140/L de alcohol puro- Escalonamiento posible según categoría y graduación (cerveza, vino, destilados, etc.). Efecto sobre productores premium/artesanales Penaliza productos de mayor precio, aunque contengan igual o menor cantidad de alcohol que opciones más baratas. Neutralidad: mismos impuestos para la misma cantidad de alcohol, sin importar si el producto es premium o económico. Impacto en bebidas económicas Ventaja fiscal relativa, ya que bebidas baratas pagan proporcionalmente menos aunque puedan tener alto contenido alcohólico. Aumento en la carga impositiva para bebidas económicas y de alta graduación alcohólica, alineado con objetivos de salud pública. Eficiencia administrativa Complejo de fiscalizar; permite subvaluaciones de precio para evadir impuestos. Simplicidad: impuesto se paga en origen según grado alcohólico declarado; reduce oportunidades de evasión.

Efecto en recaudación Pérdidas por evasión estimadas en hasta 11,000 millones de pesos anuales (subvaluación, contrabando). Potencial de aumentar la recaudación en +7,000 a +16,000 millones de pesos anuales, sin subir tasas nominales. 15Compatibilidad con salud pública Contraproducente: bebidas baratas y de alta graduación son más accesibles para poblaciones vulnerables. Alineado: quienes consumen más alcohol puro pagan más, desincentivando el consumo nocivo. Ejemplo práctico Una cerveza artesanal de $80 paga 5 veces más IEPS que una lager industrial de $20, aunque ambas tengan igual contenido alcohólico. Ambas cervezas pagarían el mismo IEPS si tienen el mismo volumen y grado alcohólico. Adopción internacional Usado en pocos países; considerado obsoleto en materia de alcohol. Adoptado en más de 80 países (Reino Unido, Australia, Canadá, Noruega, etc.) como mejor práctica fiscal. 5. Fortalecimiento de la competencia: desmantelando barreras de distribución La modernización fiscal es condición necesaria pero no suficiente para detonar el potencial de los productores independientes. De poco serviría un IEPS justo si las microcervecerías siguen sin poder llegar al estante del supermercado o al grifo del bar. Por lo tanto, el plan de reforma debe complementarse con un fortalecimiento decidido de la política de competencia en el sector de bebidas. Es imperativo desmantelar las barreras de distribución impuestas por los grandes consorcios cerveceros y garantizar un acceso equitativo al mercado para todas las cervecerías, vinícolas y destilerías artesanales. 5.1 Aplicación regulatoria robusta La Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) debe asumir un rol proactivo y estricto en la vigilancia del mercado cervecero. En 2013, la entonces CFC emitió una resolución histórica para prohibir las cláusulas de exclusividad y abrir los canales on-trade (restaurantes, bares) a cervezas artesanales. No obstante, como vimos, muchas de esas prácticas persisten encubiertamente. Es necesario que la COFECE haga cumplir su resolución: que realice investigaciones de oficio, imponga sanciones ejemplares a quienes violen las reglas, y monitoree de cerca los puntos de venta clave. La experiencia de la última década demuestra que dejar al mercado “solo” no ha funcionado. Incluso se han interpuesto denuncias penales contra la COFECE por su inacción o conivencia con las grandes cerveceras, lo que ha generado una preocupante crisis de confianza en la autoridad. Resolver las denuncias pendientes y transparentar sus procesos es paso indispensable para recuperar la credibilidad institucional (Forbes México, 2021). En resumen, la política de competencia debe tener «dientes»: la ley existe, pero si no se aplica rigurosamente, las prácticas anticompetitivas seguirán siendo la norma. 4.2 Garantizar acceso real al mercado Además de eliminar exclusividades, se pueden adoptar medidas proactivas para que los pequeños productores coloquen sus productos en anaqueles y cartas. Por 16ejemplo, inspirándose en otras jurisdicciones, podrían implementarse programas de «grifos invitados» obligatorios en bares –es decir, que todo bar con cierto número de líneas de barril reserve al menos una para cerveza artesanal local–. De igual modo, se pueden crear incentivos (o cuotas) para que las grandes cadenas de tiendas destinen un porcentaje mínimo de espacio en anaqueles a productos de microcervecerías, vinícolas y destilerías nacionales. Estas acciones afirmativas asegurarían que la apertura de mercado no quede en el papel, sino que se materialice en más opciones para el consumidor. La idea es pasar de simplemente prohibir conductas anticompetitivas, a fomentar activamente la presencia de la diversidad de productores en puntos de venta. 4.3 Apoyos diferenciados a pequeños productores.

Por último, valdría la pena explorar esquemas de apoyo fiscal transitorios para incubar a los productores emergentes, complementando el régimen general ad quantum. Por ejemplo, en Estados Unidos los microcerveceros pagan una tasa federal de impuesto más baja por los primeros volúmenes producidos, reconociendo sus limitadas economías de escala (similares reducciones aplican a destilerías artesanales). En México podría adoptarse un mecanismo análogo: incluso dentro de un marco ad quantum parejo, establecer cuotas reducidas para los primeros X miles de litros producidos anualmente por las pequeñas cervecerías o mezcaleras, por ejemplo para quienes estén por debajo de 25,000 hectolitros al año. Una medida así funcionaría como incubadora de empresas, aliviando la carga inicial y facilitando que más emprendedores despeguen en la industria. Estos apoyos deben ser temporales y decrescentes, para no distorsionar el mercado a largo plazo, pero pueden ser el empujón que muchas iniciativas locales necesitan para sobrevivir y crecer. Eje Estratégico Propuesta Acción Específica Impacto Esperado Fortalecimiento de la competencia Desmantelar barreras de distribución – Eliminar prácticas de exclusividad de las grandes cerveceras en bares, restaurantes y tiendas. – Promover un acceso equitativo al mercado para microcervecerías, vinícolas y destilerías artesanales.

Mayor diversidad de oferta en el mercado y condiciones de competencia más justas para productores emergentes. Aplicación regulatoria robusta Fortalecer el papel de la COFECE en el mercado cervecero – Cumplir y hacer cumplir la resolución de 2013 que prohíbe cláusulas de exclusividad. – Realizar investigaciones de oficio. – Imponer sanciones ejemplares y transparentar procesos regulatorios. – Resolver denuncias de inacción institucional. Recuperación de la confianza pública en la autoridad reguladora y reducción de prácticas anticompetitivas. Garantizar acceso real al mercado Implementar medidas afirmativas para productores pequeños – Programas de “grifos invitados” en bares (reserva de líneas para cervezas artesanales locales). – Establecer cuotas o incentivos para que cadenas comerciales Mayor visibilidad de productores independientes en puntos de venta y más opciones para consumidores. 17asignen espacio en anaqueles a productos nacionales de microcervecerías, vinícolas y destilerías artesanales. Apoyos diferenciados a pequeños productores Crear esquemas fiscales transitorios para micro y pequeños productores – Cuotas reducidas de IEPS para los primeros volúmenes anuales producidos por microcervecerías o destilerías artesanales (similar a prácticas en EE. UU. y Europa). – Apoyos temporales para evitar distorsiones a largo plazo. Incubación de emprendimientos locales, impulso a la formalización y mayor dinamismo económico regional. Enfoque dual de modernización tributaria Articular la modernización con la apertura de mercados – Implementar de forma simultánea el nuevo IEPS ad quantum y medidas antimonopolio. Crear un ecosistema competitivo y equitativo para que la calidad e innovación definan el éxito de los productores nacionales. En conjunto, estas políticas de competencia y fomento completarían la modernizaciópn propuesta. La lógica de un enfoque dual es ineludible: la reforma del IEPS y la apertura de distribución son dos pilares que se sostienen mutuamente. El nuevo IEPS corrige la distorsión de precios, mientras que la acción antimonopolio elimina las barreras físicas y contractuales de acceso al mercado.

Solo actuando en ambos frentes de manera simultánea se podrá crear un entorno realmente competitivo y equitativo, donde la cerveza artesanal, el vino mexicano y los destilados tradicionales prosperen en función de su calidad e innovación, y no queden relegados por inercias oligopólicas. 6. Conclusiones La reforma del régimen fiscal de la cerveza y las bebidas alcohólicas en México no es solo un asunto tributario, es una apuesta de Estado por la equidad, la salud y el desarrollo nacional. El diagnóstico muestra que el esquema vigente ha quedado rezagado: castiga a quienes invierten en calidad y territorio, mientras premia a quienes compiten con volumen y prácticas desleales. En el caso de la industria cervecera, un orgullo mexicano ha pasado a estar controlado por intereses extranjeros, y resulta contradictorio que el fisco mexicano, con su estructura actual, favorezca indirectamente a esas multinacionales en detrimento de las nuevas empresas mexicanas emergentes. La industria de la cerveza artesanal en México –un sector con alto potencial económico y riqueza cultural– está siendo sistemáticamente reprimida por un marco fiscal y de mercado obsoleto y anticompetitivo. El sistema vigente no es resultado del azar, sino de políticas que en la práctica protegen a un duopolio consolidado a expensas de la pequeña empresa, la innovación y la libre elección del consumidor.

Del mismo modo, los vitivinicultores nacionales y productores de destilados tradicionales enfrentan una cuesta arriba, pagando impuestos desproporcionados que encarecen sus productos frente a alternativas importadas o clandestinas. 18El IEPS ad valorem se ha demostrado como una política fallida. En lo económico, es regresiva y discriminatoria, imponiendo una carga fiscal desproporcionada a los productores artesanales y funcionando como barrera de entrada instaurada por el propio Estado. En lo sanitario, su lógica contraria al sentido común ha abaratado las bebidas más dañinas, socavando su propósito de reducir el consumo nocivo. Al mismo tiempo, el dominio del duopolio sobre los canales de distribución anula la posibilidad de una competencia justa: a pesar de los esfuerzos regulatorios de hace más de una década, la realidad es que el acceso a los puntos de venta sigue siendo un cuello de botella controlado por los gigantes industriales. La falta de aplicación efectiva de la ley ha convertido las normas de competencia en letra muerta. Ante ello, la transición a un IEPS ad quantum con tasas diferenciadas se presenta como solución integral. Sus virtudes –impuesto más justo según la cantidad de alcohol, mayor transparencia y simplicidad, alineación con mejores prácticas globales– apuntalan objetivos multifacéticos: se fortalece la competitividad de los productores nacionales, se fomenta un consumo más responsable (encareciendo lo más dañino y no penalizando la calidad), se mejora la recaudación y formalización sin cargar al contribuyente promedio, y se respalda la identidad mexicana en industrias culturales clave. No se trata de un privilegio para unos cuantos, sino de corregir un sesgo histórico para abrir oportunidades a miles de emprendedores y comunidades locales. La propuesta es congruente con la visión de la Cuarta Transformación en materia económica: construir un país con mayor soberanía productiva, donde la riqueza se distribuya mejor y el Estado use la política fiscal para promover el bienestar general. En el contexto del Plan México, implementar un IEPS justo a la cerveza y alcoholes sería un paso concreto hacia “poner el terreno de juego plano” para las regiones y sectores menos favorecidos, sin detrimento de las finanzas públicas – al contrario, con beneficios para estas. Es, en suma, una reforma técnicamente sólida, fiscalmente eficaz y socialmente legítima.

Por supuesto, los desafíos de implementación existen: habrá que cabildear con actores poderosos (las grandes cerveceras y licoreras posiblemente se opondrán), y afinar detalles para evitar efectos colaterales no deseados (p. ej., asegurar que los precios finales no suban abruptamente salvo en productos nocivos, comunicar claramente al público los motivos de la reforma, etc.). Sin embargo, los precedentes internacionales muestran que este cambio es factible y beneficioso: países como Reino Unido, Australia, Canadá o Noruega aplican impuestos al alcohol puro con excelentes resultados en control de consumo y recaudación. México, con toda su tradición cervecera y tequilera, debe modernizar su marco fiscal acorde al siglo XXI. 19En conclusión, modificar el IEPS de la cerveza en México hacia un esquema ad quantum no solo es deseable sino necesario. Equivale a actualizar las reglas del juego para que reflejen nuestros objetivos presentes: apoyar a los productores nacionales –que son los que invierten y crean empleos en suelo mexicano– , cobrar impuestos de manera más inteligente y justa, y reafirmar que la prosperidad económica puede ir de la mano con la salud pública y la preservación de nuestro patrimonio. Esta reforma brindaría un respiro y un impulso a las cervecerías regionales, a la industria vitivinícola emergente y a los destilados de agave que llevan el nombre de México. Es una política ganadora en todos los frentes: justicia tributaria, desarrollo regional y orgullo nacional. El momento político es oportuno. En la antesala de la elaboración de la Ley de Ingresos 2026 en puerta y un discurso gubernamental orientado a la soberanía económica, ofrece una ventana para impulsar esta transformación estructural.

La inacción ya no es opción viable. Es hora de que los legisladores del Congreso de la Unión, las autoridades hacendarias y los reguladores de competencia actúen con determinación para desmantelar las barreras que han frenado a una de las industrias más dinámicas de México. Se trata de destapar el verdadero potencial de la cerveza artesanal mexicana, y brindar –junto con el vino y destilados nacionales– por un futuro más justo, saludable y próspero para todos.

20Referencias [1]. Alfa Editores Técnicos. (2023). Sube como la espuma producción de cerveza. Recuperado el 1 de julio de 2025, de https://alfa- editores.com.mx/sube-como-la-espuma-produccion-de-cerveza/ [2]. Aspel – Siigo. (2023). ¿Qué es, cómo funciona y cómo se calcula el IEPS?. Recuperado el 2 de julio de 2025, de https://www.siigo.com/mx/blog/gestion-administrativa/que-es-el-ieps- como-se-calcula/ [3]. Cámara de Diputados. (2024). Iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios para bebidas alcohólicas. Recuperado el 1 de julio de 2025, de https://sil.gobernacion.gob.mx/Archivos/Documentos/2024/02/asun_4702 562_20240214_1707869774.pd. [4]. COFECE. (2013). Establece la CFC condiciones a empresas cerveceras para abrir el mercado de venta al menudeo de cerveza. Recuperado el 3 de julio de 2025, de https://www.cofece.mx/wp- content/uploads/2018/10/CFC08-2013.pdf [5]. Deloitte LATAM. (2024). Cerveza artesanal: una experiencia multisensorial (2ª ed.). Recuperado el 3 de julio de 2025, de https://www2.deloitte.com/mx/es/pages/consumer-industrial- products/articles/cerveza-artesanal.html [6]. El Economista. (2013). Limita la CFC exclusividades cerveceras. Recuperado el 2 de julio de 2025, de https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Limita-la-CFC- exclusividades-cerveceras-20130711-0025.html [7]. El Economista. (2019). Productores piden a la SHCP bajar IEPS a cerveza artesanal. Recuperado el 6 de julio de 2025, de https://www.eleconomista.com.mx/economia/Productores-piden-a-la- SHCP-bajar-IEPS-a-cerveza-artesanal-20191007-0088.html [8]. El Economista. (2021). Cambio en cobro de IEPS a bebidas alcohólicas dejaría 20,000 millones de pesos más. Recuperado el 5 de julio de 2025, de https://www.eleconomista.com.mx/economia/Cambio-en-cobro-de- IEPS-a-bebidas-alcoholicas-dejaria-20000-millones-de-pesos-mas- 20210505-0003.html [9]. Farfán, G., & Bruera, F. (2024). Building Global Policy Inferences for Alcoholic Beverages: Fiscal Reform, Health and Regulation in the Mexican Community. Ciudad de México: Ethos Laboratorio de Políticas Públicas (agosto de 2024). Recuperado el 17 de julio de 2025, de https://ethoslab.org/mexico-alcohol-reform-2024 21[10]. Forbes México. (2020). Grupo Modelo vende más cervezas en México, gracias a Oxxo y Modelorama. Recuperado el 4 de julio de 2025, de https://forbes.com.mx/grupo-modelo-sigue-creciendo-sus-ventas-en- mexico-gracias-a-oxxo-y-modelorama/ [11]. Forbes México. (2021). Denuncian a COFECE ante FGR por “favorecer” a Grupo Modelo y Heineken. Recuperado el 3 de julio de 2025, de https://www.forbes.com.mx/denuncia-cofece-fgr-modelo-heineken/ [12]. IBUS. (2023). Jalisco: epicentro de la cerveza artesanal en México. Recuperado el 2 de julio de 2025, de https://ibus.mx/jalisco-lidera-la- produccion-de-cerveza-artesanal-en-mexico/ [13]. IMARC Group. (2024). Mercado de la cerveza artesanal en México 2033. Recuperado el 4 de julio de 2025, de https://www.imarcgroup.com/report/es/mexico-craft-beer-market [14]. Informador.mx. (2023). Jalisco es líder en producción de la cerveza artesanal. Recuperado el 5 de julio de 2025, de https://www.informador.mx/economia/Cerveza-artesanal-Jalisco-es-lider- en-produccion-20230514-0001.html [15]. Informes de Expertos. (2025). Mercado de Cerveza Artesanal en México – Dinámica del Mercado (2025-2034) y Panorama Competitivo. Recuperado el 4 de julio de 2025, de https://www.informesdeexpertos.com/informes/mercado-de-cerveza- artesanal-en-mexico [16]. [17]. InformaBTL. (2024). ¿Qué es, quiénes lo pagan y cómo se calcula el IEPS en 2024?. Recuperado el 3 de julio de 2025, de https://www.informabtl.com/que-es-quienes-lo-pagan-y-como-se- calcula-el-ieps-en-2024/ Revista Fortuna. 2025. “El IEPS actual no cumple su objetivo: proponen modernizar el impuesto a las bebidas alcohólicas.” Recuperado el 5 de julio de 2025. https://revistafortuna.com.mx/2025/04/27/el-ieps- actual-no-cumple-su-objetivo-proponen-modernizar-el-impuesto-a-las- bebidas-alcoholicas/ [18]. Vargas-Hernández, José G., y Armando F. Cambroni-de-Anda. 2012. “Business Strategy in the Mexican Beer Industry: A Case Applying Game Theory.” Journal of Asian Business Strategy 2 (10): 198–205. https://archive.aessweb.com/index.php/5006/article/view/4044

Etiquetas

Comparte en: