La polémica volvió a estallar en la Mañanera del Pueblo. La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió con dureza a los señalamientos que la periodista Anabel Hernández ha hecho en sus libros, luego de que un fallo judicial desmintiera los supuestos vínculos de actrices de Televisa con narcotraficantes.
“Recuerdo que en el tercer debate presidencial, Xóchitl Gálvez sacó un libro de Anabel Hernández para atacarme. Y le dije: ‘Ese es un libro de ciencia ficción, está lleno de mentiras’. Y lo sostengo: no es periodismo, es una novela disfrazada de investigación”, declaró la Mandataria.
El pronunciamiento llega después de que tres jueces federales, de manera unánime, dieran un revés a la escritora en el caso del libro Las señoras del narco. Televisa exigió reparación del daño y el derecho de réplica tras las acusaciones que involucraban a famosas de la televisora en una supuesta red ligada al narcotráfico.
Sheinbaum fue categórica: “Uno puede escribir una novela policíaca, pero no pretender que sea la verdad. No diría que es periodista, sino escritora de ciencia ficción”.
La contraofensiva de Anabel Hernández
Tras el fallo, Anabel Hernández denunció una “andanda masiva de ataques digitales y mediáticos” en su contra, supuestamente orquestada por redes, bots y medios afines a Palacio Nacional con la complicidad de Televisa.
La periodista afirmó que la presión se desató luego de la publicación del episodio 55 de su pódcast Narcosistema, en el que señaló que la extradición a Estados Unidos de Leobardo García Corrales, alias “Don Leo”, operador de “El Chapo” Guzmán, podría comprometer a figuras políticas de Morena e incluso a los hijos del expresidente López Obrador.
En este ambiente de confrontación, Hernández defendió la veracidad de su investigación Las señoras del narco: Amar en el infierno. Sin embargo, el golpe judicial fue contundente: un tribunal de Baja California Sur obligó a la editorial Penguin Random House a incluir en todas las ediciones impresas y digitales una carta de réplica de Televisa.
La resolución marca un precedente en México: la empresa demostró que los catálogos del CEA tenían fines actorales, sin vínculo alguno con narcotraficantes, y que las acusaciones carecían de pruebas.
El fallo, más allá de lo jurídico, abre un nuevo capítulo en la guerra mediática entre la presidenta de México y la polémica periodista.



