En medio de las restricciones impuestas por Washington al sector de los semiconductores, China acelera su estrategia para garantizar soberanía tecnológica. Según reportes del Financial Times, el país busca triplicar la producción de chips de inteligencia artificial en 2026, con el respaldo de plantas vinculadas a Huawei y la expansión de SMIC, su principal fundición.
Las nuevas instalaciones podrían incluso superar la capacidad actual de chips de IA en China, además de duplicar la producción de semiconductores de 7 nanómetros, los más avanzados desarrollados en el país. Esta expansión no solo fortalece a Huawei, sino que también abre espacio a fabricantes nacionales como Cambricon, MetaX y Biren, que ganan terreno ante las limitaciones al acceso a procesadores de alta gama de Nvidia.
El avance tecnológico chino también se articula con su ecosistema de inteligencia artificial. La ‘startup’ DeepSeek impulsa un estándar basado en el formato FP8 (punto flotante de 8 bits), que promete modelos de IA más rápidos, eficientes y con menor consumo de memoria. Para analistas de la industria, este podría convertirse en un “momento DeepSeek”, clave para la autonomía tecnológica del país.
Mientras Estados Unidos insiste en contener a China mediante controles de exportación, en Beijing sostienen que “la producción interna no será un problema por mucho tiempo”. La respuesta es clara: el gigante asiático no se resigna a depender de la tecnología extranjera y busca convertir las limitaciones en una oportunidad de innovación y liderazgo global.


