La noche del viernes, el crucero lanzamisiles USS Lake Erie de la Marina de Estados Unidos atravesó el Canal de Panamá rumbo al Caribe, en medio de crecientes tensiones con el gobierno de Venezuela.
El buque, identificado con el número 70 en su casco, permaneció anclado dos días en el puerto de Rodman, en la entrada pacífica del canal, antes de iniciar la travesía de 80 kilómetros hasta el Atlántico.
Su desplazamiento fue observado por habitantes y turistas que se sorprendieron ante el paso de la nave de guerra, símbolo de la presencia militar estadounidense en la región.
La Casa Blanca ha justificado el despliegue de al menos tres buques lanzamisiles en aguas cercanas a Venezuela como parte de una operación “contra el narcotráfico transnacional”.
Sin embargo, en Caracas la acción es vista como una amenaza directa a su soberanía. El presidente Nicolás Maduro respondió con el despliegue de 15 mil efectivos en la frontera con Colombia, el patrullaje de drones y unidades navales en aguas territoriales, además de advertir que cuentan con 4.5 millones de milicianos listos para defender al país.
El USS Lake Erie, con 173 metros de eslora y casi 10 mil toneladas de desplazamiento, tiene su base en San Diego, California. Su paso por el Canal de Panamá confirma la estrategia de presión militar de Washington en América Latina, reavivando tensiones que recuerdan los capítulos más oscuros de la intervención estadounidense en la región.
Con esta maniobra, Estados Unidos deja claro que prefiere la provocación armada al diálogo, en un intento de intimidar a Venezuela y de reafirmar su dominio en el continente.



