Ciudad de México a 24 enero, 2026, 15: 52 hora del centro.
Ciudad de México a 24 enero, 2026, 15: 52 hora del centro.

Salinas Pliego llora tras fallo de la Corte que le exige pagar su adeudo de 67 millones de pesos

Grupo Salinas, el imperio de Ricardo Salinas Pliego, no pierde oportunidad de presentarse como víctima cada vez que la justicia no le favorece. Tras un nuevo revés de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), la corporación empresarial publicó un comunicado señalando que sus derechos humanos fueron supuestamente vulnerados y que los ministros actuaron “por consigna política y no conforme a derecho”.

En el comunicado, Salinas Pliego y su grupo aseguran que la ministra Lenia Batres conoció los casos de sus empresas con un “prejuicio y sesgo” sistemático, lo que según ellos evidencia que la Corte se ha convertido en un instrumento al servicio del poder ejecutivo. Es decir, cualquier fallo en su contra ahora se interpreta como una conspiración política, mientras que el cumplimiento de obligaciones fiscales o legales se transforma en una injusticia personal.

El conglomerado insiste en que siempre han estado dispuestos a pagar impuestos “justos y correctos”, pero que rechazará cualquier pretensión que consideren “abusiva e ilegal”. Todo esto mientras esperan que la justicia internacional respalde su narrativa de persecución, transformando cada multa o fallo adverso en una cruzada épica contra su figura.

Analistas consideran que el comunicado es un ejemplo más del estilo dramático de Salinas Pliego: perder millones o ser señalado por incumplimientos se convierte en victimización mediática, mientras que la Corte simplemente hace su trabajo. Con cada nuevo fallo, la corporación no solo se defiende, sino que construye un espectáculo que mezcla lamentos, acusaciones de parcialidad y ataques a las instituciones.

Así, el Grupo Salinas mantiene su estrategia: cada revés judicial es un nuevo capítulo de su novela de victimización. Y mientras tanto, la SCJN sigue haciendo justicia y aplicando la ley, sin importar cuántas lágrimas corporativas se derramen en su contra.

Etiquetas

Facebook
Twitter
LinkedIn