El empresario mexicano Raúl Rocha Cantú —copropietario del certamen Miss Universo— fue imputado por la Fiscalía General de la República (FGR) por su presunta participación en una red criminal dedicada al tráfico de drogas, armas y combustible. Según las autoridades, su estructura operaba entre Guatemala y México, utilizando rutas clandestinas de contrabando de hidrocarburos, la importación de armas y la venta ilegal de drogas.
La investigación, que se inició a partir de una denuncia anónima en 2024, incluye testimonios, escuchas telefónicas, trasladados de combustible vía lanchas por el río Usumacinta, y el transporte de hidrocarburos en pipas desde Chiapas y Tabasco hacia Querétaro. También se le señala por suministrar armamento a grupos criminales en Querétaro y la Ciudad de México.
El 6 de agosto de 2025, la FGR solicitó una orden de aprehensión formal contra Rocha Cantú por delincuencia organizada, tráfico de drogas, armas e hidrocarburos. Antes de su detención, el empresario solicitó acogerse al programa de testigos protegidos, lo que le permitiría colaborar con la justicia a cambio de inmunidad.
Las autoridades que investigan el caso prometen deslindar responsabilidades y desenmascarar toda la red criminal, mientras la operación jurídica avanza. No obstante, este escándalo pone en jaque la credibilidad del certamen de belleza en México y reabre los cuestionamientos sobre complicidades criminales detrás de concursos de “glamour”.


