La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo descartó este lunes la aplicación de un impuesto a los videojuegos, al señalar que no existe un criterio claro para definir cuáles contenidos pueden considerarse violentos y cuáles no.
Durante su intervención, la mandataria explicó que la falta de una clasificación objetiva haría inviable cualquier gravamen. Cuestionó quién tendría la facultad de determinar si un videojuego promueve la violencia y bajo qué parámetros se tomaría esa decisión.
Con esta postura, Sheinbaum dio por concluida la discusión que se generó en días recientes, principalmente entre la comunidad gamer, luego de que se planteara un posible impuesto de 8 por ciento a videojuegos con contenido violento.
En lugar de aplicar un cobro, la presidenta anunció que el gobierno federal impulsará campañas informativas dirigidas a jóvenes y adolescentes, con el objetivo de advertir sobre los riesgos asociados al uso excesivo de ciertos videojuegos, como la adicción y la normalización de conductas violentas. Afirmó que la prioridad será promover una cultura de paz.
Por su parte, el secretario de Salud, David Kershenobich, señaló que el análisis sobre los videojuegos debe centrarse en su contenido, especialmente en el componente de violencia. Tras presentar la Encuesta Nacional de Adicciones 2025, comparada con la de 2016, indicó que este fenómeno ha cobrado mayor relevancia en los últimos años.
El funcionario explicó que la encuesta revela una relación frecuente entre episodios de violencia y el consumo de sustancias como alcohol y drogas, por lo que llamó a estudiar el tema con cautela, reconociendo que los videojuegos también tienen aspectos positivos, pero requieren revisión y regulación responsable.




