En un momento de creciente incertidumbre geopolítica tras la reciente agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela, Brasil podría tener una carta clave en su relación con Washington: sus vastos yacimientos de tierras raras, minerales estratégicos para las tecnologías del futuro y la seguridad económica global.
Brasil posee una de las mayores reservas mundiales de tierras raras, ubicándose como el segundo país con más reservas según estimaciones internacionales, con alrededor de 23 % de las reservas globales del total de estos 17 elementos metálicos esenciales para dispositivos electrónicos, autos eléctricos, drones, turbinas eólicas y sistemas de defensa avanzados.
La Administración del presidente estadounidense Donald Trump ha intensificado en los últimos meses su búsqueda de fuentes alternativas a China, país que domina tanto la extracción como la refinación de tierras raras y que ha limitado sus exportaciones en el contexto de tensiones comerciales con Washington. Brasil, con recursos sin explotar y mercado aún incipiente, ha despertado interés como posible “socio potencial” para reducir esa dependencia estratégica.
Representantes estadounidenses, incluidos el encargado de negocios en Brasil, Gabriel Escobar, se han reunido con la industria minera local para explorar asociaciones y oportunidades de inversión que permitan aprovechar estos depósitos con la participación de empresas de EE.UU., aunque hasta ahora no hay un acuerdo definitivo.
Soberanía y desarrollo industrial
Desde Brasilia, el gobierno ha sido enfático en que no pretende limitarse a exportar materias primas. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha señalado que estos recursos pertenecen al pueblo brasileño y que la nación se reserva el derecho de definir de forma soberana su explotación, incluso insistiendo en que futuros acuerdos incluyan industrialización y valor agregado dentro del país antes de exportar.
Aunque Brasil mantiene conversaciones discretas con Washington desde hace años, la combinación de intereses geopolíticos —incluyendo la necesidad de diversificar las cadenas de suministro fuera de China— ha colocado al país sudamericano en una posición estratégica para posibles negociaciones que podrían abarcar inversiones, tecnología y acceso seguro a minerales críticos.
Competencia global por minerales estratégicos
El interés no se limita a Estados Unidos. La Unión Europea, encabezada por la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen, también ha expresado su intención de negociar acuerdos con Brasil para inversiones conjuntas en tierras raras, litio y otros minerales críticos, en un contexto de competencia global por asegurar recursos fundamentales para la transición energética y tecnológica.
El avance de estas conversaciones podría redefinir el papel de Brasil en el mercado internacional de minerales estratégicos y, a la vez, convertirse en un factor de peso en las relaciones con potencias como Estados Unidos y la Unión Europea, particularmente en medio de tensiones regionales y un clima geopolítico cada vez más polarizado.




