La iniciativa Manos Mágicas, impulsada por la Senadora Beatriz Mojica Morga, plantea un modelo de turismo cultural que coloca en el centro a las comunidades y a los pueblos originarios, reconociendo sus saberes, oficios y expresiones tradicionales como parte fundamental de la identidad de los territorios y como eje de desarrollo local. La propuesta parte de la idea de que el turismo en México debe construirse desde la cultura viva de los pueblos y no desde esquemas estandarizados que históricamente han excluido a quienes resguardan esa identidad.
De acuerdo con su columna “Manos mágicas: cuando el turismo nace de la cultura”, publicada en La Silla Rota, la iniciativa busca reconocer el valor económico, social y simbólico de la artesanía, los oficios tradicionales, la gastronomía y las expresiones culturales comunitarias, particularmente aquellas que forman parte del patrimonio de los pueblos originarios, integrándolas de manera directa a la oferta turística del país.
La Senadora sostiene que este enfoque permite que artesanas, artesanos y creadores locales —muchos de ellos pertenecientes a comunidades indígenas— formen parte de la cadena de valor del turismo, garantizando que los beneficios económicos lleguen directamente a las comunidades y no se concentren en intermediarios o grandes operadores. Además, el modelo promueve experiencias auténticas para los visitantes, basadas en el contacto respetuoso con la cultura, la historia y las tradiciones de los pueblos.
La iniciativa también apunta a combatir la homogenización del turismo y la pérdida de identidad cultural, al fomentar la preservación de saberes ancestrales, técnicas tradicionales y prácticas comunitarias que distinguen a cada región y que forman parte del legado vivo de los pueblos originarios. Este tipo de turismo, señala Mojica, fortalece el arraigo comunitario y contribuye a un desarrollo económico más justo, sostenible y con identidad.
En su reflexión, la Senadora subraya la necesidad de que las políticas públicas incorporen este enfoque cultural como parte de la estrategia turística nacional, reconociendo que la cultura de los pueblos originarios no solo es patrimonio histórico, sino una herramienta viva para generar bienestar, identidad y desarrollo local.




