La Senadora estatal republicana de Florida, Ileana García, fundadora de la organización «Latinas por Trump» y ex aliada clave del expresidente Donald Trump, lanzó una dura crítica contra la actual política migratoria al rogar que se detengan las redadas del ICE, denunciar acoso y advertir que teme ser detenida junto a sus hijos.
García aseguró que la ofensiva migratoria impulsada por la administración republicana ha cruzado una línea ética y humana, al grado de convertirse —dijo— en una estrategia “inhumana” que podría llevar al Partido Republicano a una derrota en las elecciones intermedias.
La Legisladora relató un episodio ocurrido en el aeropuerto de Tallahassee, donde un agente de la TSA cuestionó su ciudadanía tras escucharla hablar en español, pese a haber nacido en Miami. El hecho, afirmó, refleja un clima de vigilancia y persecución que ya afecta incluso a ciudadanos estadounidenses de origen latino.
“Esto ha ido demasiado lejos”, declaró García, quien expresó por primera vez el temor de que su hijo adulto pueda ser detenido por agentes del ICE únicamente por su apariencia hispana.
La Senadora apuntó directamente contra Stephen Miller, asesor clave y arquitecto de la política migratoria, a quien responsabilizó de tácticas extremas, como detenciones violentas y amenazas de deportación a menores. “Trump perderá las elecciones intermedias por culpa de Stephen Miller”, sentenció.
El punto de quiebre, señaló, fue la muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años abatido por la Patrulla Fronteriza durante una protesta en Minneapolis. Mientras la Casa Blanca intentó calificarlo como “terrorista doméstico”, García calificó el hecho de “abominable”.
La postura de García resulta significativa debido a su trayectoria: abandonó los medios en español para apoyar a Trump, trabajó en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y defendió durante años el endurecimiento migratorio. Hoy sostiene que la política pasó de proteger la frontera a perseguir a comunidades cubanas, venezolanas y migrantes con estatus temporal.
Pese a amenazas de muerte y advertencias internas sobre represalias políticas, García afirmó que no se retractará. “Mi preocupación es mi comunidad y el rumbo autoritario que estamos tomando”, dijo, comparando el clima actual con relatos de censura que escuchó de su madre en Cuba.
“No sé si alguien está realmente a salvo ya”, concluyó, reflejando el quiebre entre un sector del electorado latino y el proyecto político que ayudó a construir.


