Por primera vez desde el inicio de la ofensiva en Gaza, el ejército israelí admitió las cifras proporcionadas por el Ministerio de Salud de Gaza, que contabilizan más de 70 mil muertos en el enclave palestino, según informó el diario israelí Haaretz.
Un portavoz militar aclaró que el desglose exacto de las víctimas todavía está bajo revisión y que aún se desconoce cuántas pertenecían a “grupos terroristas” y cuántas eran civiles atrapados en los combates. Este reconocimiento representa un cambio significativo en la postura oficial israelí, que hasta ahora había cuestionado los reportes de las autoridades gazatíes.
Según el último balance del Ministerio de Salud de Gaza, hasta este miércoles se registran 71 mil 667 fallecidos y 171 mil 343 heridos como consecuencia de los bombardeos israelíes. Las cifras podrían aumentar, ya que muchas víctimas siguen atrapadas bajo los escombros o en áreas de difícil acceso debido a las operaciones militares en curso.
Los informes destacan que este conteo no incluye a las personas que han muerto por hambre, desnutrición o enfermedades derivadas de la grave crisis humanitaria que atraviesa el enclave. La escasez de alimentos, medicinas y suministros básicos se ha intensificado ante el bloqueo y los ataques, dejando a la población civil en condiciones extremas.
Organizaciones internacionales han expresado preocupación por la magnitud de la crisis, calificando la situación como uno de los peores desastres humanitarios en la región en décadas. La alta densidad poblacional de Gaza, combinada con la intensidad de los bombardeos, ha contribuido a un número elevado de víctimas civiles, según expertos en derechos humanos.
El conflicto, que se ha intensificado en las últimas semanas, ha generado una alarma internacional y llamados urgentes para un alto al fuego. Mientras tanto, la población palestina continúa enfrentando la devastación de sus hogares, la pérdida de familiares y la interrupción de servicios esenciales.
El reconocimiento por parte del ejército israelí marca un momento crítico en la narrativa del conflicto y podría influir en futuras investigaciones sobre posibles violaciones al derecho internacional humanitario y crímenes de guerra.




