En un encuentro histórico que superó todas las expectativas, el Presidente Gustavo Petro logró transformar un escenario de tensiones en una nueva etapa de respeto mutuo tras reunirse durante más de dos horas con Donald Trump. La cita en el Despacho Oval, calificada por el Mandatario colombiano con un contundente «9 sobre 10», culminó con un gesto de cordialidad sin precedentes: una dedicatoria personal de Trump en su libro The Art of the Deal, donde llamó a Petro «genial» y le aseguró que es un «gran honor» trabajar con él, sellando el encuentro con un emotivo «Amo a Colombia».
Más allá del simbolismo, Petro defendió con éxito la soberanía y los intereses de la nación al poner sobre la mesa temas fundamentales como la energía limpia, la lucha contra el narcotráfico y la situación en Venezuela. El Presidente colombiano utilizó datos contundentes sobre la incautación de drogas para demostrar que Colombia sigue siendo un aliado estratégico indispensable, logrando que Trump pasara de las críticas previas a un tono de admiración y reconocimiento por la firmeza del liderazgo del «Gobierno del Cambio».
La reunión también sirvió para relanzar la agenda de transición energética, una de las banderas internacionales de Petro. Al dialogar «de gobierno a gobierno», ambos mandatarios trazaron una ruta de cooperación técnica que busca erradicar la hoja de coca desde la raíz, pero bajo una visión que prioriza el desarrollo rural y la inversión en energías sostenibles. Este avance diplomático desarma a los sectores de la oposición que auguraban un aislamiento internacional, demostrando que la diplomacia de Petro tiene la madurez necesaria para negociar con las potencias mundiales.
Finalmente, este encuentro representa un triunfo estratégico para la política exterior colombiana. Al recibir una copia autografiada y mensajes directos de afecto del presidente estadounidense, Petro no solo recupera el terreno perdido en la relación bilateral, sino que posiciona a Colombia como el interlocutor clave de América Latina en la Casa Blanca. La jornada de este 3 de febrero de 2026 será recordada como el día en que la diplomacia del diálogo venció a la confrontación, asegurando un futuro de cooperación estable para ambos pueblos.


