El Partido Demócrata de Estados Unidos intensificó su apuesta por reformar el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), después de una serie de incidentes y muertes causadas por agentes migratorios que han desatado protestas y críticas generalizadas en el país.
Liderados por el senador demócrata Chuck Schumer, los legisladores del partido han exigido cambios significativos en el funcionamiento del ICE, proponiendo un código de conducta más estricto, mayor supervisión y límites a las prácticas controvertidas de la agencia, como el uso de pasamontañas por parte de agentes o la falta de transparencia en sus operaciones.
La movilización del partido se produce tras los casos de Renee Good y Alex Pretti en Minnesota, que murieron a manos de agentes federales, y que han avivado el debate sobre la necesidad de revisar las políticas migratorias y las prácticas del ICE en todo el país.
Entre las medidas reclamadas por los demócratas figuran la obligación de que los agentes porten cámaras corporales, un código de conducta similar al de la policía local y mecanismos para sancionar abusos fuera de la ley, además de coordinar operaciones con fuerzas estatales y locales.
Organizaciones y líderes del partido han señalado que estos cambios son necesarios ante la percepción pública de que la agencia ha operado con poca rendición de cuentas, generando miedo y tensiones en comunidades inmigrantes, y que sin una reforma profunda podrían repetirse tragedias como las de Minneapolis.
La iniciativa se enfrenta a resistencia del sector republicano en el Congreso, que actualmente bloquea muchas de estas reformas, dificultando su aprobación antes de próximas fechas clave de financiamiento, y dejando abierta la posibilidad de negociaciones prolongadas con miras a las elecciones de medio término de 2026.


