En un giro que no pasó desapercibido —y que incomoda a la dirigencia del PAN— el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri González, dejó de lado el discurso opositor de su partido y cerró filas públicamente con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, asumiendo una postura que coincide plenamente con los principios de la Cuarta Transformación: defensa de la soberanía y rechazo a cualquier injerencia extranjera.
Desde el Teatro de la República, durante la conmemoración del 109 aniversario de la Constitución, Kuri lanzó un mensaje contundente: “México no acepta dictados extranjeros”.
El mandatario queretano se alineó sin matices con la narrativa impulsada por Sheinbaum frente a las presiones del extranjero y marcando distancia del histórico servilismo del PAN hacia intereses extranjeros y agendas conservadoras.
Aunque intentó matizar su respaldo llamando al diálogo y a una reforma electoral que fortalezca la democracia, el mensaje central fue claro: cuando se trata de soberanía nacional, incluso los gobiernos panistas terminan reconociendo el liderazgo de la Presidenta y el rumbo que marca la 4T.
La escena dejó en evidencia una realidad política cada vez más visible: la agenda de Claudia Sheinbaum rebasa colores partidistas, y hasta gobernadores de oposición, muy a pesar de sus siglas, se ven obligados a alinearse con un proyecto que hoy representa estabilidad, dignidad nacional y respaldo popular.


