Donald Trump volvió a mostrar su desprecio por la diversidad cultural y por América Latina al arremeter contra el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl encabezado por Bad Bunny, al que calificó como “uno de los peores de la historia” y una “afrenta a la grandeza de Estados Unidos”.
En un mensaje difundido en redes sociales, el exmandatario escribió:
“El show de medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, uno de los peores, ¡DE TODOS! No tiene ningún sentido, es un insulto a la grandeza de América y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad o excelencia”.
Trump fue más allá y atacó directamente el uso del español y la expresión cultural latina, afirmando:
“Nadie entiende una palabra de lo que este tipo está diciendo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que están viendo en todo Estados Unidos y en todo el mundo”.
Las declaraciones no solo reflejan una crítica artística, sino una postura ideológica clara contra la América multicultural, la misma que Trump y su proyecto político han intentado negar mediante políticas antimigrantes, discursos de odio y el fortalecimiento de agencias como ICE. Para el trumpismo, una América donde se nombran todos los países del continente, se celebra lo latino y se habla en español, es vista como una amenaza.
El exmandatario incluso calificó el espectáculo como
“una bofetada a nuestro país”,
mientras se jactaba de supuestos logros económicos y atacaba a los medios, a los que llamó “Fake News”, asegurando que solo elogiarían el show porque “no tienen idea de lo que pasa en el mundo real”.
La reacción de Trump contrasta brutalmente con el mensaje de Bad Bunny, quien desde el escenario más visto del planeta reivindicó una América unida, diversa y latina, recordando que América no es un muro ni una ideología excluyente, sino un continente entero lleno de pueblos, historias y culturas.
Lejos de debilitar el mensaje, el berrinche de Trump terminó confirmando lo que el show dejó claro: lo que más incomoda al conservadurismo es ver a América Latina al centro, sin pedir permiso y sin traducirse. Mientras Trump añora una América homogénea y cerrada, millones celebraron una América real, viva y plural.
Porque, aunque le arda al trumpismo, together, we are America.



