En un hecho histórico para los derechos laborales en México, el Senado de la República aprobó en lo general y en lo particular la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, modificando el artículo 123 de la Constitución y armonizando la Ley Federal del Trabajo.
Durante décadas, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la LFT establecieron una jornada máxima de 48 horas semanales, esquema heredado de un modelo laboral que priorizaba la productividad por encima del bienestar de las y los trabajadores. Con esta reforma, México da un paso hacia estándares internacionales que privilegian la calidad de vida y el equilibrio entre trabajo y descanso.
La iniciativa fue presentada desde el año pasado por la Presidenta Claudia Sheinbaum, como parte de una agenda de transformación laboral enfocada en garantizar condiciones más justas y dignas para la clase trabajadora.
Con esta aprobación, millones de personas trabajadoras podrán acceder a más tiempo de descanso sin reducción salarial, fortaleciendo el derecho al esparcimiento, la convivencia familiar y el bienestar integral.
La reforma deberá ahora seguir su curso legislativo correspondiente para su entrada en vigor y aplicación gradual conforme a lo establecido en los artículos transitorios.
México avanza así hacia un nuevo modelo laboral que coloca al trabajador en el centro de las decisiones económicas y sociales.



