El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reafirmó este miércoles el compromiso de su gobierno con el llamado “dominio energético” estadounidense y destacó el envío de unos 50 millones de barriles de petróleo venezolano a Houston para ser refinados, como parte de lo que presentó como una estrategia para fortalecer la seguridad energética de su país.
Durante una conferencia enfocada en el sector del carbón, Trump incluso se refirió a Venezuela como un “grupo de personas con el que nos hemos encariñado mucho”, en un intento de justificar la dependencia y control de recursos ajenos dentro de su narrativa de supremacía energética.
Además de celebrar los envíos de crudo venezolano, el mandatario anunció que firmará una orden ejecutiva para instruir al Departamento de Defensa a trabajar con plantas de carbón en acuerdos de compra de energía, buscando lo que calificó como una red eléctrica “más fuerte y resiliente”.
Críticos señalan que estas declaraciones reflejan una política extractiva y geopolítica agresiva que prioriza el control de recursos de terceros países bajo la bandera de la seguridad nacional, dejando en segundo plano los derechos soberanos y los impactos políticos y sociales para Venezuela y la región.



