La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) informó que en 2025 las fuerzas armadas y la Guardia Nacional aseguraron 85 drones utilizados por grupos del crimen organizado, un incremento notable respecto a años recientes y que forma parte de una estrategia para contrarrestar el uso de estas aeronaves no tripuladas dedicadas al narcotráfico y otras actividades delictivas.
Según datos oficiales entregados a Sedena incautó 85 drones del crimen en 2025, estos decomisos representan un fuerte aumento comparado con 2024, cuando se aseguraron 12 drones, y con años anteriores (15 en 2023, 12 en 2022, 9 en 2021 y solo uno en 2019). Desde 2019 se han contabilizado 134 drones incautados en distintas partes del país.
Los estados donde se registró el mayor número de aseguramientos en 2025 fueron Michoacán y Sinaloa, con 26 drones cada uno. En Michoacán, el municipio de Apatzingán acumuló 21 artefactos, mientras que en Sinaloa se reportaron 11 drones en Badiraguato y nueve en Culiacán. Otras entidades con hallazgos incluyeron Tamaulipas y Veracruz, con seis drones asegurados cada una.
La utilización de vehículos aéreos no tripulados por parte de organizaciones delictivas ha ido en aumento en México y en otros países de la región, empleándose no solo para transportar pequeñas cantidades de drogas, dinero o municiones, sino también como herramientas de vigilancia o ataque. Expertos en seguridad han advertido que algunos grupos han modificado drones para soltar explosivos o realizar labores de reconocimiento a gran distancia, poniendo en riesgo tanto a fuerzas del orden como a civiles.
Este crecimiento en el uso de “narcodrones” se da en un contexto en el que autoridades de Estados Unidos también han reportado operaciones con estos aparatos cerca de la frontera con México, incluso detectando decenas de ellos por día en ciertos períodos y generando alertas por posible cierre de espacio aéreo en zonas como El Paso, Texas.
La acción de Sedena y Guardia Nacional forma parte de los esfuerzos del Gobierno federal para combatir tecnologías empleadas por el crimen organizado y neutralizar amenazas que, según analistas de seguridad, evolucionan constantemente. El incremento de aseguramientos muestra un esfuerzo por limitar la operatividad de estos artefactos y reducir su uso en actividades ilícitas a través de operativos y el aseguramiento en flagrancia de drones empleados por grupos delictivos.


