El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, generó fuerte controversia tras justificar las acciones militares israelíes en la Franja de Gaza, al afirmar que algunos menores fallecidos podrían ser considerados “agentes de Hamas” si participaron en actividades vinculadas al grupo. “Si participaron en eso, que Dios los ayude”, declaró durante una entrevista con el conductor Tucker Carlson.
Durante el intercambio, Carlson cuestionó al diplomático sobre su postura frente a la muerte de menores en el conflicto, a lo que Huckabee respondió preguntando qué haría cualquier padre si sus hijos estuvieran secuestrados en Gaza.
En paralelo, la revista médica The Lancet publicó una estimación según la cual el número de muertes en los primeros 15 meses de guerra podría ser 53 por ciento superior a las cifras oficiales. De acuerdo con el análisis basado en una encuesta poblacional independiente, el total de fallecidos podría situarse entre 110 mil y 124 mil personas, frente a los 72 mil reportados oficialmente. El estudio señala que las muertes violentas superan considerablemente los registros reconocidos hasta ahora.
Mientras tanto, Israel impuso restricciones de acceso a la mezquita de Mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén Este, durante el primer viernes del Ramadán. Las autoridades limitaron la entrada a 10 mil fieles, permitiendo el ingreso únicamente a hombres mayores de 55 años, mujeres mayores de 50 y niños de hasta 12 años. En años anteriores, la asistencia había alcanzado hasta 200 mil personas en jornadas similares.
La policía israelí informó del despliegue de más de tres mil agentes en Jerusalén, mientras cientos de palestinos aguardaban en el puesto de control de Qalandiya, cercano a Ramallah, con la intención de cruzar hacia la ciudad santa.
Por su parte, el vocero de Hamas, Hazem Qasem, declaró que el movimiento islamista estaría dispuesto a aceptar la presencia de fuerzas internacionales de mantenimiento de la paz en Gaza, siempre que no interfieran en los “asuntos internos” del enclave.
El conflicto continúa generando tensiones diplomáticas y críticas internacionales, especialmente ante el impacto humanitario y las divergencias en las cifras sobre víctimas civiles.



