La pérdida masiva de puestos de trabajo y el crecimiento de la informalidad configuran un panorama laboral crítico en Argentina, en medio del debate por una reforma laboral sin precedentes. Aunque la tasa de desempleo se ubicó en 6.6 % en el tercer trimestre de 2025, el dato oculta un mercado de trabajo cada vez más precario y frágil.
De acuerdo con cifras oficiales y estudios académicos, el empleo formal continúa en retroceso mientras aumentan los trabajadores independientes e informales, una tendencia que se profundizó desde el inicio del gobierno del presidente Javier Milei.
Caída sostenida del empleo asalariado
Según cálculos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, el empleo asalariado formal cayó casi 3 % entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025.
En términos absolutos, esto significó la pérdida de 294 mil puestos de trabajo registrados, lo que equivale a unos 400 empleos destruidos por día durante ese periodo.
El instituto advirtió que, tras una primera etapa de caída y luego un breve estancamiento, el empleo formal registró siete meses consecutivos de retrocesos, entre mayo y noviembre de 2025, con una tendencia cada vez más profunda.
Ajuste estatal y golpe al sector privado
Una parte importante de la destrucción de empleo se concentró en el sector público, como consecuencia del ajuste fiscal y la reducción del Estado impulsados por el Ejecutivo. Desde noviembre de 2023, alrededor de 80 mil trabajadores estatales perdieron su empleo.
Sin embargo, el mayor impacto se dio en el sector privado, donde se perdieron 192 mil puestos asalariados registrados, incluidos 63 mil empleos industriales, uno de los sectores más afectados.
Cierre de empresas y consumo deprimido
La caída del empleo formal coincide con el cierre de empresas, asfixiadas por la falta de crédito, la apertura de importaciones y una demanda interna debilitada tras dos años de ajuste económico.
Especialistas advierten que, lejos de mejorar la competitividad, el actual escenario empuja a más trabajadores hacia la informalidad, profundizando la vulnerabilidad laboral y reduciendo derechos y protección social.
Mientras el Gobierno impulsa cambios estructurales en las leyes laborales, los indicadores muestran que el costo del ajuste recae, por ahora, en el empleo y la estabilidad de millones de trabajadores argentinos.



