La organización Somos México realizó su asamblea constitutiva como partido político nacional y, además de presentar a intelectuales y académicos como nuevos militantes, destacó la incorporación de tres exministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN): Margarita Ríos Farjat, Javier Laynez Potisek y José Ramón Cossío.
La imagen no pasó desapercibida: quienes durante años defendieron desde el máximo tribunal la imparcialidad judicial, ahora aparecen abiertamente en un proyecto político de oposición.
🚨 FUERA MÁSCARAS
Registran al Cochiloco @Joaquin_Cosio, al Tio de Chumel Laynez Potisek, a la Madre de los Sicarios Ceci Flores, a la Traidora de Rios Farjat y a Lencho @lorenzocordovav en el Consejo Consultivo de Somos México con lo que encabezarán la lista para ser… pic.twitter.com/NVFm8SkeS9
— La Catrina Norteña (@catrina_nortena) February 21, 2026
Ríos Farjat y Laynez Potisek dejaron su cargo en agosto pasado tras negarse a participar en la elección judicial derivada de la reforma al Poder Judicial impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Hoy, ya sin toga, se integran a una plataforma que critica abiertamente al gobierno federal y a la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Durante la asamblea, fueron electos Guadalupe Acosta Naranjo como presidente y Cecilia Soto como secretaria general. Acosta Naranjo —exdirigente del extinto PRD— lanzó duros señalamientos contra el gobierno actual y calificó la reforma electoral como “regresiva y autoritaria”.
Sin embargo, críticos han señalado la contradicción de que exintegrantes del máximo órgano judicial, que insistían en la autonomía e imparcialidad del Poder Judicial, hoy participen activamente en la construcción de un partido con línea claramente opositora.
La incorporación de los exministros ha sido vista por algunos sectores como la confirmación de una postura política que —afirman— siempre estuvo presente, aunque bajo el manto de la neutralidad judicial.
Mientras “Somos México” busca su registro ante el Instituto Nacional Electoral (INE), el debate no solo gira en torno a su plataforma, sino al papel que jugaron —y ahora juegan— quienes hasta hace poco ocupaban uno de los cargos más relevantes en el equilibrio de poderes del país.



