El transporte marítimo mundial enfrenta un riesgo creciente de parálisis ante la posible escasez de combustible en puertos estratégicos, en medio de la escalada del conflicto en Oriente Medio tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán.
De acuerdo con el analista energético Javier Blas, en una columna publicada por Bloomberg, el mercado del fuelóleo —combustible esencial para los buques portacontenedores— atraviesa una situación crítica que no está recibiendo suficiente atención. Este tipo de combustible es el principal motor de los barcos que sostienen el comercio global.
Blas advierte que el fuelóleo, tradicionalmente una materia prima de bajo costo, se ha encarecido de forma abrupta desde el inicio del conflicto. Incluso la relación habitual entre el precio del petróleo crudo y el fuelóleo “se ha roto”, con cotizaciones que superan los 140 y hasta 160 dólares por tonelada en centros clave de abastecimiento.
La presión se siente especialmente en dos de los principales puertos de suministro del mundo: Puerto de Singapur y Puerto de Fuyaira, en Emiratos Árabes Unidos. En estos puntos estratégicos ya se reportan señales de escasez, lo que podría obligar a buques comerciales a detener operaciones si la situación se agrava.
El escenario está estrechamente ligado a la guerra en la región. La madrugada del 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron una ofensiva contra Irán con el objetivo declarado de neutralizar amenazas del país persa. En respuesta, Teherán lanzó múltiples oleadas de misiles balísticos y drones contra territorio israelí y bases estadounidenses en Oriente Medio.
Además, Irán ha restringido casi por completo el tránsito por el estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica por la que circula cerca del 20% del petróleo comercializado en el mundo, lo que ha disparado los precios energéticos y encendido las alarmas en el comercio internacional.
Mientras Washington sostiene que la ofensiva está cerca de concluir, las Fuerzas Armadas iraníes aseguran haber lanzado más de 50 oleadas de ataques contra objetivos vinculados con la agresión, lo que mantiene la incertidumbre sobre la estabilidad del transporte marítimo global.



