La guerra en Medio Oriente, tras la ofensiva de Estados Unidos y Israel contra Irán, podría desencadenar una crisis alimentaria mundial sin precedentes, advirtió la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
De acuerdo con estimaciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA), si el conflicto se prolonga, hasta 45 millones de personas adicionales podrían caer en hambre aguda, lo que elevaría el total mundial a más de 319 millones, una cifra récord.
La ONU explicó que el conflicto ya está provocando alzas en los precios del petróleo, alimentos y transporte, además de interrupciones en las rutas de suministro utilizadas para enviar ayuda humanitaria a regiones vulnerables.
Uno de los principales focos de preocupación es el impacto en rutas estratégicas del comercio mundial, como el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte significativa del petróleo global. La inestabilidad en esa zona ha encarecido el transporte y retrasado la entrega de alimentos y medicinas a países que ya enfrentaban crisis humanitarias.
Expertos también advierten que la guerra podría afectar la producción agrícola global. El encarecimiento de fertilizantes y combustibles podría reducir los rendimientos de cultivos y aumentar el costo de los alimentos, golpeando especialmente a países de África y Medio Oriente.
Ante este escenario, la ONU ha llamado a la comunidad internacional a evitar una escalada prolongada del conflicto y a garantizar que las rutas humanitarias permanezcan abiertas para impedir que la crisis alimentaria mundial alcance niveles históricos.



