El presidente Javier Milei volvió a dejar clara su alineación total con Donald Trump y Israel, al afirmar que Argentina enviará apoyo militar al Golfo Pérsico si Estados Unidos lo solicita. “Cualquier ayuda que consideren se dará”, declaró el portavoz del gobierno, exponiendo a la tercera economía de América Latina a un conflicto que no le pertenece.
El giro incondicional de Milei supera incluso a las políticas de Carlos Menem en los años 90, cuando Argentina participó con cuatro buques en la Guerra del Golfo. Ahora, bajo su gobierno, el país podría involucrarse directamente en un enfrentamiento de alto riesgo, mientras que Teherán ya advirtió sobre la línea roja que representa la hostilidad argentina hacia Irán.
En un mensaje reciente desde Nueva York, Milei definió a Irán como “nuestro enemigo” y aseguró que sus aliados saldrán victoriosos. La Casa Rosada ratificó que ninguna amenaza cambiará la postura del presidente, mientras los expertos advierten que esta decisión podría arrastrar a argentinos a una guerra lejana y ajena, exponiéndolos a riesgos que no son propios del país.
Históricamente, los ataques a objetivos judíos en Argentina, como la AMIA en 1994, muestran el alto costo de involucrarse en conflictos internacionales. Con su declaración de guerra diplomática y militar contra Irán, Milei deja claro que prioriza la alianza con Washington y Tel Aviv por encima de la seguridad de su propia población, generando alarma y polémica tanto en América Latina como en el resto del mundo.



