El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, lanzó duras críticas contra el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, al asegurar que “no sabe nada de Irán” y cuestionar abiertamente su capacidad para dirigir el país en un contexto internacional complejo.
Durante su comparecencia en el Congreso, Sánchez reprochó a Feijóo haber respaldado en pocas horas los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, acusándolo de actuar sin conocimiento y de cambiar de postura según la coyuntura. “Usted no sabe nada de Irán y aún así tardó menos de 10 horas en celebrar que Estados Unidos bombardeara”, señaló.
El mandatario también desafió al dirigente opositor a pronunciarse claramente sobre la legalidad del conflicto, insistiendo en que no lo ha escuchado calificar la guerra como ilegal. “Tenga la valentía de decirlo”, emplazó.
Sánchez fue más allá al poner en duda el conocimiento de Feijóo sobre la realidad iraní, al sugerir que no podría responder preguntas básicas sobre el país, como su población o composición interna, y criticó lo que calificó como una narrativa similar a la utilizada por el expresidente José María Aznar durante la guerra de Irak en 2003.
En tono irónico, el jefe del Ejecutivo afirmó que su rival político “no sabe poner Huelva en el mapa, pero sí sabe dónde están las armas nucleares en Irán”, cuestionando la solidez de sus afirmaciones sobre la supuesta amenaza nuclear.
Además, Sánchez aseguró que Feijóo carece de empatía hacia la población iraní afectada por el conflicto y reiteró que “no está preparado para llevar el timón del país”, calificándolo como “una veleta en tiempos de tormenta”.
El presidente defendió la postura de su Gobierno basada en el respeto al derecho internacional y el rechazo a la guerra, subrayando que la mayoría de los países de la Unión Europea respaldan este enfoque. También aclaró que su administración no apoya al régimen iraní, sino que apuesta por la paz, el multilateralismo y la vía diplomática.
Finalmente, Sánchez vinculó este posicionamiento con la política interna de su gobierno, defendiendo la continuidad presupuestaria y destacando incrementos en inversión pública en sectores como salud, educación e investigación.



