La policía de Israel impidió al Patriarcado Latino de Jerusalén y a sacerdotes del Santo Sepulcro celebrar la misa del Domingo de Ramos, en un hecho que provocó condenas de Italia y Francia.
El Patriarcado calificó el incidente como un “grave precedente”, al advertir que restringir celebraciones religiosas en un sitio sagrado incrementa la tensión en medio del conflicto en Oriente Medio.
Por su parte, el papa León XIV lanzó una advertencia contra la guerra durante su homilía, al señalar que nadie puede utilizar la fe para justificar enfrentamientos armados.
El hecho ocurre en un contexto de creciente violencia en la región, lo que ha encendido alertas internacionales por el impacto político y religioso del incidente.



