El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que logró frenar los ataques de Israel en Líbano con una declaración tajante en redes sociales, como si la geopolítica global respondiera a un solo mensaje.
“Israel no bombardeará más el Líbano. Estados Unidos se lo prohíbe. ¡Ya basta!”, escribió, proyectando una imagen de control absoluto sobre uno de los conflictos más complejos del mundo.
La afirmación ha generado escepticismo entre analistas, quienes señalan que la relación entre Washington e Israel históricamente ha sido de estrecha cooperación, pero no necesariamente de obediencia automática, especialmente en escenarios de guerra.
Mientras tanto, el alto al fuego de 10 días abre una pausa en las hostilidades, aunque con dudas sobre su duración real y el alcance del supuesto “control” que presume Trump.
En el terreno, actores como Hezbolá y Hamás han reaccionado celebrando el cese temporal, en un escenario donde cada actor intenta capitalizar políticamente la tregua.



