viernes, 24 abril 2026
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Arrojan pintura a Reza Pahlavi en Berlín tras criticar el alto el fuego entre EE.UU. e Irán

Reza Pahlavi, hijo del último Sha de Irán derrocado en 1979, fue salpicado con un líquido rojo este jueves al salir de un edificio en la capital alemana, momentos después de ofrecer una rueda de prensa en la que rechazó con dureza el reciente alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.

Pahlavi no resultó herido. El presunto autor del ataque fue detenido de inmediato por la policía. Las autoridades precisaron que el líquido parecía ser jugo de tomate o una sustancia similar.

Contra el cese al fuego pactado por Trump

En la rueda de prensa, Pahlavi calificó el momento como «una oportunidad de oro», pues aseguró que el régimen iraní «nunca ha sido tan frágil». Lamentó que el cese temporal de los ataques puede confundir a quienes estuvieran considerando desertar del aparato estatal y frenar el proceso de colapso que, según él, ya estaba en marcha.

El heredero del trono iraní defendió la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán como una «intervención humanitaria que millones de iraníes habían pedido», que logró eliminar al líder supremo Ali Jamenéi, frente a unos esfuerzos diplomáticos que, a su juicio, «ya han tenido suficientes oportunidades».

La postura de Pahlavi contrasta con la decisión del presidente Donald Trump de negociar el alto el fuego. Según reportes, Pahlavi llegó incluso a dejar de seguir en redes sociales tanto a Trump como al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu tras el anuncio del cese al fuego, en señal de su desacuerdo con ambos líderes por frenar la ofensiva.

Trump, por su parte, había mostrado reservas previas sobre Pahlavi como figura política. El presidente estadounidense describió al heredero iraní como alguien «muy amable», pero cuestionó si podría obtener suficiente apoyo dentro de Irán para asumir el liderazgo del país.

Recorrido por Europa para presionar a líderes

A pesar del incidente, Pahlavi continuó con su agenda y sostuvo reuniones con legisladores alemanes, a quienes instó a endurecer la postura frente a Teherán y abandonar lo que calificó como una política de «apaciguamiento».

En los días previos, el exiliado príncipe heredero había recorrido activamente países de la Unión Europea, pidiendo a los líderes europeos que hicieran todo lo posible para contribuir al fin de la República Islámica, advirtiendo que «si el régimen iraní se mantiene, nuevas guerras serán inevitables».

Protestas afuera del edificio

Durante su visita a Berlín, un grupo de manifestantes se congregó frente al edificio portando pancartas con mensajes como «Un genocidio no justifica otro», «No a la guerra en Irán» y «Embargo de armas contra Israel». Entre los presentes había quienes exigían la salida de Pahlavi como figura de la oposición.

Pahlavi lleva casi 50 años en el exilio y busca posicionarse como actor central en un eventual proceso de transición en Irán, aunque su respaldo real dentro del país sigue siendo incierto.

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