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Ni un paso atrás: feminismo, ciencia y poder popular

A un año de su llegada a la Presidencia de la República, Claudia Sheinbaum ha demostrado que la fuerza no grita: construye.

Su poder no está en el puño alzado, sino en la cabeza fría, en la convicción científica, en la ética del cuidado y en la firmeza de saber a quién se debe: al pueblo.

Llegó haciendo historia, la primera mujer presidenta de México, pero un año después su verdadero logro no es ese.

Lo verdaderamente transformador es cómo ha gobernado: con método, con cercanía, con estrategia, con territorio.

Sin espectáculo, pero con resultados. Sin desplantes, pero con claridad política. Sin ceder un milímetro en los principios de la Cuarta Transformación.

Nuestra Presidenta no se mimetizó con el viejo poder patriarcal. No asumió el cargo pretendiendo parecerse a quienes siempre han gobernado. No se convirtió en una versión light ni en una copia ruidosa.

Lo que hizo fue abrir un camino nuevo: gobernar desde lo técnico y desde lo humano, desde la política y desde el cuidado.

Ese equilibrio , racional y emocional, firme y suave, es una forma revolucionaria de ejercer el poder.

Y sí, es feminista.

Gobernar como mujer, con otras mujeres. Ahí está parte de la clave.

Porque en este primer año, las mujeres han sido columna vertebral del nuevo gobierno: en salud, en energía, en bienestar, en relaciones exteriores, en educación.

No como cuota ni como adorno, sino como estrategia y como certeza.

En un mundo marcado por guerras, tensiones y discursos de odio, Claudia Sheinbaum ha reafirmado la tradición mexicana de apostar por la paz, la cooperación y la dignidad.

Con una voz firme y serena, México vuelve a ocupar un lugar de respeto en el escenario internacional, defendiendo la autodeterminación de los pueblos y el diálogo por encima de la imposición.

Desde su llegada al poder, la Presidenta ha llevado una nueva forma de diplomacia: una que se sustenta en la ciencia, la ética y la empatía.

Su liderazgo inspira no por el ruido, sino por la coherencia; no por la confrontación, sino por la convicción.

México no solo participa: propone, construye y demuestra que también desde la inteligencia y el cuidado se puede transformar el mundo.

Desde los mercados hasta los centros comunitarios, desde las calles hasta los espacios institucionales, el pueblo siente la presencia de un gobierno que no se esconde.

Y las mujeres, que por décadas sostuvieron al país en silencio, hoy están al frente.

Desde mi trinchera lo veo a diario: mujeres comerciantes, jefas de familia, trabajadoras de base, todas alzando la voz, todas sabiendo que hoy el gobierno les responde, les protege y les escucha.

El segundo piso de la Cuarta Transformación sigue caminando.

Y con Claudia Sheinbaum, camina de otra forma: más pausada, más profunda, más ordenada.

Pero con la misma dirección: justicia, equidad y soberanía.

Hoy, a un año de esta nueva etapa de la historia, no queda duda: sí se puede gobernar distinto.

Sí se puede tener poder sin autoritarismo, firmeza sin violencia, estrategia sin corrupción.

Y sí, las mujeres podemos gobernar sin traicionarnos, sin traicionar al pueblo, sin dejar a nadie atrás.

Por eso lo decimos con claridad y con esperanza:

Ni un paso atrás.

Ni en derechos, ni en justicia, ni en dignidad.

Ni un paso atrás, compañeras. Porque el futuro ya empezó.

Y tiene nombre de mujer. 💜

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