La segunda marcha de la llamada “Generación Z” volvió a demostrar lo que ya era evidente: la derecha no logra movilizar a nadie, mucho menos a las y los jóvenes que dicen representar. Con trabajos llegaron a un centenar de asistentes, en su mayoría adultos y personas mayores que se autoproclamaron “padres” de la Generación Z, mientras la juventud real… brilló por su ausencia.
La movilización arrancó en el Ángel de la Independencia con apenas veinte personas. La justificación fue la misma de siempre: “la gente está trabajando”. Lo cierto es que ni su aparato mediático ni la campaña de bots logró inflar físicamente a un movimiento que simplemente no existe en las calles.
🔴 “¡Mi voz no es desorden, es derecho!”, gritan al rededor de 50 manifestantes que se denominan de la Generación Z.
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— El Universal (@El_Universal_Mx) November 20, 2025
Lo que sí abundó fueron los medios —casi un centenar— y los vendedores ambulantes, que llegaron con más entusiasmo que los propios manifestantes. Se ofrecían desde banderas de One Piece hasta sombreros negro-mono y banderas de México con la cara de Carlos Manzo. Más comercio que causa.
Uno de los golpes más duros a la narrativa opositora ocurrió en la UNAM. Convocaron a las 9:00 am en el mural de la Biblioteca Central. No llegó absolutamente nadie.
Medios de comunicación esperaron desde las 8:30 am hasta las 11:00… y la escena fue contundente: cero estudiantes respaldaron la protesta.
Así se cayó el mito de que la marcha era “estudiantil”, “juvenil” o “generacional”. La realidad es que fue una movilización de adultos de derecha intentando hablar por jóvenes que no los reconocen.




