Ciudad de México a 27 enero, 2026, 13: 30 hora del centro.
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Gen Z y millennials recuperan la escritura de cartas como refugio frente a la saturación digital

En un contexto marcado por la hiperconectividad y el uso constante de pantallas, jóvenes de las generaciones millennial y Gen Z están retomando prácticas analógicas como la escritura de cartas, el envío de postales y el uso de papel y tinta como una forma de desconectarse del entorno digital y reconstruir vínculos más personales.

Stephania Kontopanos, estudiante de 21 años en Chicago, relata que el uso permanente del teléfono y la computadora se ha vuelto difícil de evitar, incluso en espacios de convivencia. Ante ello, ha optado por actividades como escribir postales, llevar diarios y crear álbumes de recortes, reutilizando materiales cotidianos para preservar recuerdos. Para ella, acudir a la oficina de correos se ha transformado en un acto significativo que incluso comparte con su madre, generando interacciones humanas fuera del entorno digital.

Esta búsqueda de conexión también tiene un componente emocional y nostálgico. KiKi Klassen, de 28 años y residente de Ontario, Canadá, explica que escribir cartas la acerca a la memoria de su madre fallecida, quien trabajó en el servicio postal. En 2024, Klassen impulsó el Lucky Duck Mail Club, un proyecto de correspondencia por suscripción que hoy cuenta con más de mil participantes en decenas de países, y que promueve la reflexión, la expresión emocional y el intercambio personal a través del correo tradicional.

Para Klassen, el papel ofrece un espacio de seguridad emocional que facilita la honestidad y la introspección, permitiendo que las personas expresen sentimientos que muchas veces no logran comunicar en plataformas digitales.

Otras experiencias coinciden en el valor simbólico del correo físico. Personas aficionadas a la correspondencia señalan que recibir una carta genera una expectativa distinta a la del correo comercial, y que estos intercambios han derivado en amistades duraderas, incluso a través de proyectos internacionales como Postcrossing, que conecta a usuarios de distintos países mediante el envío de postales.

Esta necesidad de conexión tangible también inspiró al DJ Robert Owoyele, de 34 años, a crear CAYA, un encuentro mensual en Dallas que promueve actividades analógicas como la escritura de cartas, la escucha de vinilos y dinámicas creativas sin pantallas. Owoyele sostiene que, frente a una conexión digital muchas veces superficial, el contacto físico y las experiencias compartidas fortalecen vínculos más auténticos.

Así, el regreso al papel y la tinta se perfila como una respuesta cultural al agotamiento digital, donde lo analógico vuelve a cobrar valor como espacio de pausa, reflexión y conexión humana real.

Nota obtenida de La Jornada.

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